Por Ismail Wolff
El 26 de mayo, inversionistas, representantes gubernamentales y actores financieros se reunieron en Rotterdam para debatir el futuro del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (Tropical Forests Forever Facility, TFFF), una propuesta controversial de financiación forestal que sigue generando serias preocupaciones entre los pueblos indígenas, las comunidades-bosques y organizaciones de la sociedad civil del mundo.
Sin embargo, a pesar de la importancia de la reunión, muy poca información pública ha sido divulgada sobre lo que realmente se discutió, propuso o acordó a puerta cerrada.
¿Qué compromisos se hicieron con los inversionistas? ¿Qué mecanismos de gobernanza se están negociando? ¿Qué salvaguardas fueron discutidas para los derechos de los pueblos indígenas y la tenencia comunitaria de la tierra? ¿Fueron abordadas de manera significativa las preocupaciones de la sociedad civil? ¿Y por qué las comunidades afectadas siguen estando, en gran medida, excluidas de estas conversaciones?
La falta de transparencia que rodea a la reunión de Rotterdam refleja un problema más amplio que ha caracterizado el desarrollo del TFFF desde sus inicios.
Un análisis reciente publicado por REDD-Monitor, “Tomorrow’s Tropical Forests Forever Facility”, ofrece una visión general valiosa de los debates en torno al mecanismo y de la creciente participación de actores financieros. A medida que el TFFF gana impulso en los círculos internacionales de las finanzas, el escrutinio independiente y la supervisión pública se vuelven más importantes que nunca.
¿Puede realmente el TFFF cumplir sus promesas?
Mientras los promotores del TFFF lo presentan como un mecanismo innovador capaz de movilizar miles de millones de dólares para la conservación de los bosques tropicales, persisten serias dudas sobre si la propuesta podrá realmente generar la financiación que promete.
En los últimos meses, incluso analistas que apoyan en términos generales los enfoques de financiación forestal de mercado han comenzado a reconocer importantes debilidades e incertidumbres en torno a la iniciativa.
Un artículo reciente publicado por el Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad (IDOS), aunque en términos generales respalda el concepto del TFFF, plantea preocupaciones significativas sobre la arquitectura financiera del mecanismo, su viabilidad política y sostenibilidad a largo plazo. El artículo cuestiona abiertamente si el fondo será capaz de movilizar la magnitud de financiación requerida por parte de donantes e inversionistas y advierte que el modelo depende en gran medida de condiciones inciertas en los mercados financieros. Este es un punto crucial.
El TFFF ha sido presentado repetidamente como una iniciativa capaz de movilizar hasta 125 mil millones de dólares en financiación pública y privada combinada, generando miles de millones de dólares anuales para los países con bosques tropicales. Sin embargo, los compromisos concretos siguen estando muy por debajo de estas cifras, y continúa siendo incierto si los gobiernos y los inversionistas están realmente dispuestos a aportar recursos a la escala necesaria.
Incluso quienes apoyan la iniciativa reconocen hoy este desafío. El análisis de IDOS señala que sigue siendo incierto si podrán movilizarse las contribuciones previstas de los países donantes y concluye que, debido a los “defectos de diseño” del TFFF y a los “compromisos insuficientes de los donantes”, resulta dudoso que el mecanismo logre el “salto cuántico” en la protección de los bosques tropicales que prometen sus promotores.
Otras voces también han advertido que los pagos prometidos para la conservación forestal dependen, en última instancia, de mercados financieros volátiles y de estructuras de inversión complejas que podrían no generar los rendimientos esperados.
Esto plantea una pregunta fundamental: ¿por qué el futuro de los bosques tropicales del mundo y los medios de vida de los pueblos indígenas y las comunidades-bosques, especialmente mujeres y jóvenes, deberían depender de la confianza de inversionistas privados y del desempeño de los mercados financieros globales?
El peligro no es solo que el TFFF pueda crear nuevos riesgos e inequidades. También es que la iniciativa consuma enormes cantidades de atención política, energía institucional y recursos públicos para terminar sin ofrecer una protección significativa para los bosques.
¿Otra falsa solución para los bosques?
La Coalición Mundial por los Bosques (GFC) y varias organizaciones aliadas han advertido repetidamente que el TFFF corre el riesgo de convertirse en otra falsa solución: una que permite a gobiernos y corporaciones continuar con modelos económicos destructivos mientras convierten los bosques en activos financieros para inversionistas.
Durante décadas, los pueblos’bosques y la sociedad civil han visto una sucesión de esquemas forestales del mercado presentados como soluciones “ganar-ganar” frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Desde las compensaciones de carbono hasta REDD+, estas iniciativas han fracasado con frecuencia en abordar las causas estructurales de la deforestación, al tiempo que generan nuevas presiones y conflictos para los pueblos indígenas, comunidades locales, mujeres y jóvenes.
En muchos casos, han permitido que continúe la destrucción en otros lugares, han mercantilizado los bosques y la naturaleza, han debilitado los sistemas de gobernanza consuetudinarios y han concentrado el poder y la toma de decisiones en manos de instituciones financieras y actores corporativos.
El TFFF parece seguir muchas de estas mismas trayectorias peligrosas.
Una de las principales preocupaciones es que el mecanismo podría profundizar la financiarización de los bosques al transformar los bosques en vehículos de inversión vinculados a rendimientos financieros. En lugar de apoyar transformaciones sistémicas y respaldar directamente enfoques basados en derechos y con perspectiva de género para los pueblos-bosques, el TFFF corre el riesgo de priorizar la confianza de los inversionistas y la lógica del mercado sobre la integridad ecológica, la justicia y la gobernanza comunitaria.
¿A quién pretende servir realmente el TFFF?
El creciente papel de los inversionistas privados en la configuración del TFFF plantea preguntas urgentes sobre qué intereses están impulsando esta iniciativa.
¿La prioridad es apoyar a los pueblos-bosques y abordar las causas profundas de la deforestación? ¿O el mecanismo está siendo diseñado cada vez más en función de las expectativas de inversionistas internacionales en busca de nuevas oportunidades financieras “verdes”?
La GFC y sus organizaciones aliadas también han advertido que el TFFF carece de garantías suficientes en relación con los derechos de los pueblos indígenas, la tenencia de la tierra, la participación efectiva, toma de decisiones y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI). La conservación de los bosques no puede tener éxito sin garantizar los derechos territoriales colectivos y apoyar el liderazgo de los pueblos indígenas, comunidades locales, mujeres y jóvenes quienes han demostrado de forma consistente ser las y los guardianes más eficaces de los bosques del mundo.
Otra preocupación importante es la falta de transparencia y de supervisión democrática en el desarrollo del mecanismo. Las decisiones clave siguen siendo discutidas principalmente entre gobiernos, bancos multilaterales y actores financieros privados, mientras que la participación de la sociedad civil continúa siendo limitada y muchas comunidades afectadas permanecen excluidas de procesos de participación significativos.
La reunión de Rotterdam no hace más que profundizar estas preocupaciones. Si los gobiernos y las instituciones financieras creen genuinamente que el TFFF representa una propuesta positiva y transformadora, ¿por qué sigue existiendo tan poca información pública sobre las negociaciones, las expectativas de los inversionistas y los posibles impactos del mecanismo?
¿Qué soluciones se están ignorando?
Al mismo tiempo, el debate sobre el TFFF corre el riesgo de desviar la atención política y los recursos públicos de soluciones cuya eficacia ya ha sido demostrada.
En todo el mundo, los pueblos indígenas, las comunidades campesinas, los grupos de derechos de las mujeres y las organizaciones de base ya están protegiendo los bosques mediante sistemas de gobernanza colectiva, la agroecología, la defensa de los territorios y medios de vida basados en la protección de la biodiversidad. Sin embargo, estos enfoques siguen estando crónicamente subfinanciados en comparación con los grandes esquemas financieros y los mecanismos de mercado.
Las verdaderas soluciones a la deforestación no pasan por crear nuevos instrumentos financieros especulativos. Pasan por reconocer y garantizar derechos, poner fin al extractivismo y a la agricultura industrial, reducir el sobreconsumo, transformar los sistemas alimentarios y energéticos, cancelar las deudas injustas, impulsar un cambio sistémico en los sectores que contribuyen ampliamente a la destrucción de la biodiversidad y apoyar directamente la conservación y restauración forestal lideradas por las comunidades, incluyendo mujeres y jóvenes.
Si los gobiernos realmente quisieran proteger los bosques tropicales, estas medidas podrían ampliarse desde hoy mismo, sin necesidad de crear otro mecanismo financiero global dependiente de la confianza de los inversionistas, los mercados de deuda y los rendimientos especulativos.
Los bosques no son activos financieros
A medida que el TFFF sigue evolucionando a través de reuniones con inversionistas y negociaciones de alto nivel, la supervisión pública continua es esencial.
Las organizaciones de la sociedad civil, periodistas, investigadoras, grupos de mujeres y movimientos sociales deben seguir monitoreando de cerca los acontecimientos, formulando preguntas difíciles y cuestionando los intentos de presentar el TFFF como una solución simple o inevitable.
Los bosques no son activos financieros. Son territorios vivos, hogares, culturas y ecosistemas que no pueden ser reducidos a carteras de inversión ni a mecanismos de pago.
En un momento de aceleración de la crisis climática, colapso de la biodiversidad y aumento de los ataques contra defensoras y defensores ambientales y los derechos humanos, el mundo no puede permitirse otra falsa solución que proteja las ganancias mientras colapsan los bosques y los pueblos que los protegen.
En lugar de repetir los errores de mecanismos anteriores de mercado, los gobiernos y las instituciones internacionales deben priorizar enfoques basados en los derechos, la justicia de género, la gobernanza territorial y la transformación sistémica.
El futuro de los bosques del mundo depende de ello.