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El Programa de Inversión Forestal: Últimos Acontecimientos, Problemas Económicos y Plantaciones de Monocultivos Forestales

26 May, 2016
Posted in Forests, market based approaches, Blog

forest investment program

Por Coraina de la Plaza*

El Programa de Inversión Forestal (FIP por sus siglas en inglés) empezó a funcionar en el 2009 y es uno de los programas del Fondo de Inversión en el Clima (CIF por sus siglas en inglés) administrado por el Banco Mundial. El FIP tiene como objetivo principal la movilización de fondos para proporcionar inversiones directas a países en vías de desarrollo y apoyar tanto objetivos REDD+ como su desarrollo. El FIP trabaja en colaboración con otros fondos relacionados con REDD+, como el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF por sus siglas en inglés), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) y el Programa ONU-REDD.

Además, el FIP cuenta con dos ventanas específicas de financiación. Una de ellas es el Mecanismo de Donaciones Específico (DGM por sus siglas en inglés) para Pueblos Indígenas y comunidades locales, cuyo objetivo es apoyar la participación de estos grupos en el desarrollo de las estrategias de inversión, programas y proyectos FIP. El segundo es el Mecanismo para el Sector Privado (PSSA por sus siglas en inglés), el cual proporciona incentivos al sector privado para que participe en REDD+.

Actualmente, hay un total de 23 países que figuran en la página web del FIP. De este total, 14 tienen su Plan de Inversión (IP por sus siglas en inglés) aprobado, y son países piloto oficiales: Brasil, Burkina Faso, República del Congo, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Ecuador, Ghana, Guatemala, Indonesia, México, Mozambique, Nepal, Perú y la República Democrática Popular Lao.

Los 9 países restantes aún están elaborando sus IPs: Bangladesh, Camboya, Camerún, Guyana, Honduras, Ruanda, Túnez, Uganda y Zambia.[1]

Es especialmente preocupante que, tras el Acuerdo de París sobre cambio climático, las Contribuciones Previstas Determinadas a Nivel Nacional (INDCs por sus siglas en inglés) presentadas por los gobiernos a la CMNUCC, puedan convertirse en una fuente clave de información para los FIP-IPs de los países en vías de desarrollo. Los INDCs destacan por una falta general de ambición, y revelan el plan que tienen muchos países de continuar, de una forma u otra, con actividades de deforestación.

El FIP moviliza y gestiona financiación para apoyar a los países piloto. En junio del 2015, la suma de dinero prometido era de $787 millones y contaba con una cartera de 47 proyectos en estados muy diferentes de desarrollo e implementación. Según la Unidad Administrativa (AU por sus siglas en inglés), el FIP es “actualmente el mayor programa de inversión forestal, a nivel global, centrado en la Fase 2 de la arquitectura de financiación REDD+”.[2]

Sin embargo, mientras que 787 millones de dólares de dinero prometido y una cartera de 47 proyectos podrían parecer un avance considerable en los esfuerzos del FIP para alcanzar sus objetivos, como dice el viejo refrán, no es oro todo lo que reluce. La verdad es que el FIP se enfrenta a problemas debido a, entre otras cosas, una disponibilidad limitada de recursos. Uno de los ejemplos que ilustra bien esta carencia de fondos, es la incertidumbre respecto a la futura financiación de los 9 países que actualmente están elaborando sus IPs. El FIP proporcionará 250.000 USD a cada país para apoyar la preparación de los IP, pero como recalco la AU, «con el claro entendimiento de que actualmente el FIP no dispone de recursos para la implementación de estos planes de inversión». La AU también pidió a estos países que buscasen fuentes alternativas para financiar sus IPs. Por lo tanto, uno se pregunta, ¿hasta qué punto tiene sentido en una situación de “constricción económica” proporcionar a estos países 250.000 USD para sus IPs y seguir añadiendo nuevos países piloto a la lista si no hay garantía alguna de que van a recibir los fondos futuros necesarios para implementar esos planes?

La movilización de fondos también se ha convertido en un gran quebradero de cabeza para el FIP (y para todos los programas bajo el CIF en general), lo cual seguramente dé lugar a que se desvíe hacia el peligroso camino de usar el sector privado como fuente de recursos. De hecho, en las Reuniones de Primavera del Banco Mundial del 2016, el G24 pidió la reposición urgente de fondos de los CIFs y sugirió hacerlo usando la ayuda de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDB por sus siglas en inglés) para movilizar al sector privado.[3]

Otro asunto que llama también la atención, es el hecho de que a pesar de que el FIP comenzó a funcionar en el 2009, en mayo del 2016, solo se han desembolsado 36.1 millones de dólares de los 787 millones comprometidos! Todos estos términos pueden resultar confusos ((com)prometido, aprobado, desembolsado, etc.), pero para hacer las cosas fáciles, esto básicamente significa que solo 36.1 millones de dólares han sido dados y utilizados. De hecho, la tasa de desembolso basada en los compromisos iniciales para proyectos de los 8 primeros países piloto es solo del 13.9% (aunque varía bastante entre países. Siendo, por ejemplo, en Indonesia del 44% mientras que en Brasil es 1%).

Además de todo esto, cuando se analizan los datos en cuanto a los concesiones o subsidios y los préstamos, el problema se hace aun peor. El FIP ha prometido a los países pilotos más “novatos” (República de Congo, Costa de Marfil, Ecuador, Guatemala, Mozambique y Nepal) un total de 24 millones de dólares para cada uno. Sin embargo, cuando se mira a los números con detalle, es evidente que, para estos países, este “apoyo” por parte del FIP se va convertir en una carga más que en una ayuda.

Subsidios (USD milliones)

Préstamos (USD millones)

República del Congo

6,1

17,9

Costa de Marfil

8,2

15,8

Ecuador

3,15

20,85

Guatemala

3,15

20,85

Mozambique

10,8

13,2

Nepal

6,1

17,9

Fuente: basado en la tabla presentada durante la reunión del Subcomité del FIP en noviembre del 2015 por al AU, CIF

El hecho de que los nuevos países piloto estén obteniendo más prestamos que subsidios, puede llevar al ya conocido problema del endeudamiento dentro de, en este caso, el sector forestal. Aceptar prestamos implica de manera sucinta que el sector forestal tiene que estar orientado a generar beneficios para que esos países puedan devolver los préstamos. Esto lleva en muchos casos a una mayor deforestación y degradación forestal causada, en gran medida, por la expansión de plantaciones forestales como actividad que genera dinero y les permite pagar la deuda.[4]

Pero si todo lo explicado no fuese lo suficientemente malo, el poco dinero con el que cuenta el FIP se destina en cuantiosos casos a proyectos (o IP que apoyan proyectos) que están muchas veces basados en gran medida en plantaciones forestales. En vez de apoyar iniciativas que de verdad reduzcan la deforestación y la degradación forestal.

Esto puede sorprender porque cuando se leen los diferentes IPs nacionales, en muchos de ellos se señala a las plantaciones como uno de los factores principales de la degradación forestal. Aun así, si se continúa analizando estos documentos, encuentras que la mayoría de ellos tienen referencias (implícitas o explicitas) sobre los beneficios de estas plantaciones para reducir la perdida de bosques. Cuando no hay una referencia explícita, la definición de “bosque” en estos IPs es tan pobre y amplia, que deja la ventana abierta para que se puedan seguir expandiendo las plantaciones con el apoyo del FIP.

La propuesta del “Proyecto para el Apoyo de la Agroforestería en cuatro Provincias” en la República Democrática del Congo, ilustra muy bien la (potencial) relación entre el FIP y las plantaciones forestales. Este proyecto se basa en obtener apoyo financiero para apoyar plantaciones de monocultivos forestales en distintas áreas del RDC para reducir la deforestación.

Primero, es importante mencionar que la consideración de este proyecto ha sido pospuesta hasta que haya más fondos disponibles; no ha sido ni rechazado ni aprobado, solo pospuesto. El grupo de expertos, la AU y los Observadores de la Sociedad Civil expresaron preocupación sobre este proyecto debido a, entre otras cosas:
I) su enfoque en el establecimiento de plantaciones de monocultivos, sobre todo de aceite de palma, en tierras degradadas como forma de reducir la perdida de bosques.
II) La definición tan pobre de “tierras degradadas” y la definición tan amplia de agroforestería.
III) La falta de identificación si estas tierras sostenían los medios de vida de alguien, y quienes era esos grupos o personas.
IV) No contenía ninguna explicación sobre el porqué apoyar plantaciones de aceite de palma semi-industriales es necesario para reducir la presión sobre los bosques naturales.

A pesar de que este proyecto ha sido pospuesto, hay muchos otros ejemplos en los IPs que han sido aprobados de proyectos que ponen de manifiesto la relación entre el FIP y las plantaciones. Por ejemplo, en el IP de Ghana se habla de la necesidad de investigar más sobre cultivos y árboles como aceite de palma y la jatropha, y árboles de caucho para reducir la huella de carbono.[5] En el IP de Indonesia también se menciona que se necesita apoyo para satisfacer los volúmenes de demanda de madera local y para exportación. En este IP, el objetivo del sector privado en cuanto al FIP es el de apoyar el negocio de la silvicultura sostenible, tanto natural como en plantaciones, para que sean más eficientes.[6]

La próxima reunión del Subcomité del CIF (junto con la reunión anual de países piloto FIP) tendrá lugar del 12 al 17 de junio en Oaxaca, Méjico. Durante esta reunión la AU presentará los últimos datos sobre el estado en la movilización de los fondos, la disponibilidad de recursos, tasa de desembolso, así como los IP de Mozambique y Costa de Marfil. Sin embargo, quizás sea hora de comenzar a pensar en implementar la “cláusula de extinción”,[7] la cual establece que los programas CIF deben terminar una vez que haya una nueva arquitectura de financiación climática efectiva bajo la CMNUCC a través de un nuevo mecanismo.

Este nuevo mecanismo ya existe, y se llama Fondo Verde para el Clima (GCF).

Notas:
[1] https://www-cif.climateinvestmentfunds.org/fund/forest-investment-program
[2] https://www-cif.climateinvestmentfunds.org/events/fip-sub-committee-meeting-thursday-november-12-2015-900-am-1200-noon
[3] http://www.brettonwoodsproject.org/2016/04/spring-meetings-2016-communiques-coverage/
[4] https://globalforestcoalition.org/the-devastating-plantation-plans-of-the-world-bank-forest-investment-program/
[5] http://www-cif.climateinvestmentfunds.org/sites/default/files/FIP_5_Ghana.pdf
[6] http://www-cif.climateinvestmentfunds.org/sites/default/files/FIP_6_Indonesia_0.pdf
[7] http://www.brettonwoodsproject.org/2014/10/new-dawn-climate-finance-climate-investment-funds-sunset/

*Coraina de la Plaza es Asesora de derechos Indígenas y Asistente de Inverstigación en la Coalición Mundial por los Bosques.