Ante la intervención militar estadounidense, ocurrida el 3 de enero de 2026, la Coalición Mundial por los Bosques (GFC) declara:
1. Condenamos enérgicamente la intervención militar ilegal del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica al territorio soberano de la República Bolivariana de Venezuela y exigimos respeto al derecho internacional, a la soberanía y a la autodeterminación del pueblo venezolano.
El uso injustificado de fuerza armada en contra el territorio soberano de Venezuela constituye una clara violación del artículo 2(4) de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe el uso o la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Este ataque constituye además un crimen internacional de agresión, tal y como se define en la Resolución 3314 de la Asamblea General de Naciones Unidas, y puede ser atribuido a los líderes políticos y militares responsables.
2. Identificamos y denunciamos que el motivo principal de esta intervención militar es apoderarse del petróleo venezolano como parte del proyecto imperialista y colonialista de dominación territorial para robar al pueblo de Venezuela y beneficiar a grandes corporaciones petroleras estadounidenses.
La explotación y extracción de petróleo es una de las principales causas de la deforestación, pérdida de biodiversidad y del cambio climático. Asimismo, produce contaminación de ríos, violación de derechos territoriales y colectivos e injusticias de género, lo que ocasiona impactos severos y muchas veces irreversibles a los pueblos indígenas, comunidades locales y ecosistemas frágiles. Rechazamos cualquier intento de perpetuar este modelo de desarrollo basado en la extracción de combustibles fósiles a costa de la naturaleza, la estabilidad climática y los derechos de los pueblos indígenas y comunidades que protegen la vida. Afirmamos nuestro compromiso de defensa de la justicia social, climática y de género, así como de los territorios libres de cualquier forma de extractivismo.
3. Denunciamos también las campañas mediáticas por parte de sectores extremistas, incluyendo algunas grandes corporaciones de medios y plataformas de redes sociales, para promover la desestabilización, el despojo territorial, el extractivismo colonialista, el robo de los bienes comunes de la naturaleza y la destrucción de la biodiversidad.
4. Rechazamos los discursos imperialistas y colonialistas adheridos a esta acción criminal, demandando aún más presencia militar estadounidense en Venezuela y otros países del Sur Global, así como la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de “gobernar” Venezuela hasta que se produzca una “transición apropiada”.
5. Nos solidarizamos con los pueblos indígenas, comunidades locales, mujeres en toda su diversidad, jóvenes, infancias, disidencias sexuales y comunidades campesinas y defendemos la integridad territorial, los derechos constitucionales y la autodeterminación del pueblo venezolano ante cualquier forma de dominación y opresión, ya sea imperialista o de cualquier otra índole.
6. Alertamos que la falta de respuestas eficientes y articuladas, en el ámbito del derecho internacional, representa un riesgo a la gobernanza global, particularmente para América Latina y el Caribe, con otros países de la región expuestos a más intervenciones militares.
Nos mantendremos alertas ante cualquier agresión del gobierno de Trump y haremos esfuerzos para levantar el apoyo y la solidaridad de los pueblos de la región y del mundo.