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Cobertura Forestal 50 – Los ODS y los bosques: ¿amenaza u oportunidad única?

Cobertura Forestal 50 – Los ODS y los bosques: ¿amenaza u oportunidad única?

Bienvenido a Cobertura Forestal No. 50, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques que proporciona un espacio para que los activistas del Sur y el Norte presenten sus puntos de vista sobre las políticas internacionales relacionadas con los bosques.

En esta 50ª edición de Cobertura Forestal se revisa la tensión constante que existe entre las plantaciones de monocultivos a escala industrial y el manejo forestal comunitario, teniendo en cuenta los impactos de la primera en las comunidades de la India y Chile, y en las mujeres en general, y la biodiversidad en la que todos ellos se basan.

Analizamos la forma en que estas tensiones están impidiendo la implementación de la legislación existente relacionada con la gestión forestal comunitaria en la India, y un ejemplo exitoso de restauración comunitaria de antiguos bosques de roble en Irlanda.
Finalmente, consideramos que existe una necesidad urgente de promover la coherencia política en los asuntos ambientales en la próxima Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente 2, a la luz de la reciente lucha inter-foro impulsada por las empresas sobre la fecha en la que la deforestación debe ser suspendida.

Puede descargar la versión impresa  (alta resolucion / baja resolucion) o leer los artículos individualmente a continuación. Para suscribirse al boletín de noticias, por favor complete el siguiente formulario o envíe un correo a GFC@globalforestcoalition.org.

Contenido:

Acerca de los Bosques, los Arboles Destructivos y la Coherencia Política

Misión India Verde (GIM): Debilitando la gobernanza y las prácticas comunitarias en nombre del cambio climático

Las plantaciones forestales en Chile, ¡un modelo que se debe evitar!

El restablecimiento comunitario de los ecosistemas y los impactos de las plantaciones de árboles en África

El Gran Bosque de Aughty

Aspectos de género de la conservación de la biodiversidad y la amenaza de las plantaciones de monocultivos

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Acerca de los Bosques, los Arboles Destructivos y la Coherencia Política

Por Simone Lovera, Directora Ejecutiva, Coalición Mundial por los Bosques

Tree plantations in Chile have caused serious conflicts with local communities. Simone Lovera

Las plantaciones de árboles en Chile han causado serios conflictos con las comunidades locales. Simone Lovera

Vamos a empezar esta 50ª edición de Cobertura Forestal con un estado de ánimo festivo—algunas veces pasan cosas increíbles. Por ejemplo, hace cinco años, si alguien me hubiera dicho que en 2015 los Jefes de Estado se comprometerían a detener toda la deforestación para el año 2020, habría reaccionado con escepticismo, si no cínicamente.

En ese momento se realizaron animadas campañas sobre ‘cero deforestación’, realizadas por los miembros de la GFC y otros grupos, incluso en países con grandes áreas de bosques como Indonesia y Brasil. Sin embargo, dado el hecho de que los gobiernos han comenzado a enfocarse en la reducción en lugar de la detención de la deforestación, algunos de nosotros pensamos que un objetivo global de ‘cero deforestación’ sería deseable estratégicamente pero es poco probable que se logre políticamente. El único compromiso internacional que estuvo cerca de la ‘cero deforestación’ fue la Meta 5 de las llamadas Metas de Aichi en el Plan Estratégico de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) de 2010, que dice: «En 2020, la tasa de pérdida de todos los hábitats naturales, incluyendo los bosques, estará por lo menos en la mitad y en cuanto sea factible será llevada cerca a cero.»

La forma en que esta ambigua meta se tradujo en la agenda más robusta de la ONU de 2030 para el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 15.2 es demasiado larga y complicada como para explicarla en un breve artículo. Pero sin duda un punto digno de mención es que el compromiso de las empresas era todo menos útil, en particular, cuando el grupo de trabajo de la ONU sobre los ODS ya había acordado, en Julio de 2014, el siguiente objetivo: «Para el año 2020, promover la aplicación de la gestión sostenible de los bosques de todo tipo, detener la deforestación, restaurar los bosques degradados y aumentar considerablemente la forestación y reforestación.» [1]
Sin embargo, en Septiembre de 2014, las grandes empresas— incluyendo Asia Pulp and Paper, Cargill, Sime Darby, Unilever y Wilmar International—trataron de empujar el proceso en reversa mediante la firma de la ‘Declaración de Nueva York sobre los Bosques’, junto con algunos gobiernos y otras organizaciones. En esta también se comprometieron a detener la deforestación pero sólo hasta 2030.[2] Como consecuencia de esta declaración, algunos gobiernos trataron de reversar la ambiciosa meta de 2020 de las Naciones Unidas en el transcurso de los siguientes 12 meses. Fue sólo después de una batalla feroz que la meta al 2020 se mantuvo en los ODS finales, los cuales fueron adoptados en Septiembre de 2015.

Sin embargo, esto no significa que las metas de los ODS fueran aceptadas inmediatamente. Por ejemplo, Brasil, uno de los países con los bosques más grandes del mundo, publicó sus ‘Intenciones Nacionales de Contribuciones Determinadas’ (INDCs) [3] antes de la Declaración de París sobre el Cambio Climático las cuales incluían una meta mucho más débil, que se centraba en detener solamente la deforestación ilegal y sólo hasta 2030. La fecha de presentación de Brasil fue el 28 de Septiembre de 2015, [4] apenas tres días después de que los ODS fueran adoptados por los miembros de la ONU, incluyendo Brasil.

Otros países que publicaron INDCs después de Septiembre de 2015, como Bolivia, también ignoraron la meta de detener toda la deforestación para el año 2020.

Sin embargo, detener la deforestación sigue siendo algo crítico en términos de enfrentar el cambio climático y frenar la pérdida de la biodiversidad. Los donantes y las instituciones de la ONU deben insistir en que los países cumplan plenamente con todos los ODS, incluyendo el ODS 15.2, en todos los foros e incluirlos en sus compromisos sobre el cambio climático.

Adicionalmente, es fundamental que se haga un enfoque genuino sobre la pérdida de bosque natural; las plantaciones de monocultivo de árboles no son un sustituto y no deberían tenerse en cuenta: en términos de biodiversidad éstas son una amenaza más que una contribución a la biodiversidad y también son pobres depósitos de carbono. El hecho de que la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) siga confundiendo los dos, oscurece lo que está sucediendo realmente—o no está sucediendo—con respecto a la deforestación.

El peligro real y actual que enfrentan los bosques del mundo es la sustitución de los bosques naturales verdaderos por plantaciones de monocultivo de árboles y otros paisajes muy degradados dominados por árboles exóticos. Así, en Septiembre de 2015, el anuncio de la FAO sobre la disminución de la tasa de deforestación neta global en más del 50% en los últimos 25 años, es mucho menos optimista de lo que parece. Las cifras de la FAO todavía incluyen plantaciones que se dice que representan el 7% de la «superficie total forestal del mundo» y que se ha incrementado en más de 110 millones de hectáreas desde 1990.[5]

Mientras que los sistemas de la ONU insistan en el uso de una definición de bosque que incluye básicamente cualquier tipo de colección de árboles, incluyendo las plantaciones de monocultivo de árboles de especies exóticas, algunas veces invasivas como el eucalipto y el pino, la segunda parte de la meta del ODS 15.2—aumentar sustancialmente la reforestación y forestación—constituye una amenaza directa significativa para las otras partes del mismo ODS, que abogan por la conservación de los ecosistemas terrestres.

Los diferentes artículos de esta 50ª edición de Cobertura Forestal resaltan los impactos devastadores que estas plantaciones de árboles tienen, no sólo sobre los bosques y otros ecosistemas, sino también sobre los pueblos indígenas, las comunidades locales y las mujeres, que están perdiendo sus tierras y medios de subsistencia debido a la continua expansión de monocultivos de árboles sin vida bajo el nombre de ‘reforestación’ y ‘forestación’. La primera ronda de 33 evaluaciones participativas de la Iniciativa de Resiliencia de Conservación Comunitaria (CCRI, por sus siglas en Inglés) ciertamente encontró que las plantaciones de monocultivo de árboles son una amenaza significativa para las iniciativas de conservación comunitaria.

Esto es realmente problemático cuando se trata de la lucha contra el cambio climático. La insinuación que se hizo en el Acuerdo Climático de París (en sí mismo uno de los acuerdos más insignificantes que se ha producido, ya que carece de obligaciones vinculantes), es que los países son capaces de compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero con la plantación de árboles y otros proyectos de secuestro de carbono, lo cual claramente empeorará aun más la situación. Más plantaciones traerán más problemas ambientales y sociales y perjudicarán el régimen climático, ya débil, sobre todo porque los árboles provenientes de plantaciones son depósitos de carbono no fiables.

Afortunadamente, aun hay buenas noticias. Las reuniones del Órgano Subsidiario de Implementación y Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (OSACTT) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en Montreal, recientemente celebradas en Abril y Mayo, produjeron recomendaciones claras (dirigidas a, por ejemplo, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático), para tener en cuenta la biodiversidad en las políticas sobre el cambio climático y las opciones normativas. También presentaron un plan de acción con directrices sobre la restauración ecológicamente responsable de los bosques y otros ecosistemas. Incluso reconocieron la importancia de involucrar a los pueblos indigenas y comunidades locales en todas las etapas del proceso de restauración y el reconocimiento de sus derechos, y admitieron el hecho de que las mujeres son «agentes de cambio poderosos» y que «su liderazgo es crítico en la revitalización de la comunidad y la gestión renovable de los recursos naturales».[6]

El desafío está en garantizar que estas útiles recomendaciones, las cuales se espera que sean adoptadas en la 12ª Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Biodiversidad en Diciembre de 2016, posteriormente sean tomadas en serio por las mismas Partes cuando participen en las negociaciones sobre el cambio climático e implementen esfuerzos de restauración en la realidad.

Lamentablemente, no obstante, tal coherencia política a nivel internacional sigue siendo mínima como vimos anteriormente con respecto a los ODS. Con demasiada frecuencia, los negociadores de un régimen ambiental internacional ignoran sin rodeos los resultados de otros regímenes internacionales. Esto sucede a pesar del hecho de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha adoptado numerosas iniciativas institucionales para mejorar la coherencia en el derecho ambiental internacional.

Ahora que el Consejo de Administración del PNUMA se ha transformado en una versión más poderosa como Asamblea Ambiental de las Naciones Unidas (UNEA, por sus siglas en Inglés), la cual se reunirá por segunda vez del 23 al 27 de Mayo en Nairobi, sólo podemos esperar que los Ministros de Medio Ambiente que se reúnan, inicien un debate serio sobre cómo pueden garantizar que sus propios negociadores no digan «A» en un foro y «B» en otro. Los bosques del mundo y los millones de pueblos indígenas, comunidades locales y mujeres que dependen de estos bosques se beneficiarán de la mejora en la coherencia política.

Notas:

[1] https://sustainabledevelopment.un.org/?menu=1300
[2] http://www.un.org/climatechange/summit/wp-content/uploads/sites/2/2014/07/New-York-Declaration-on-Forest-%E2%80%93-Action-Statement-and-Action-Plan.pdf
[3] http://www4.unfccc.int/submissions/INDC/Published%20Documents/Brazil/1/BRAZIL%20iNDC%20english%20FINAL.pdf
[4] http://climateactiontracker.org/countries/brazil.html
[5] http://www.fao.org/news/story/en/item/326911/icode/
[6] https://www.cbd.int/doc/meetings/sbstta/sbstta20/insession/sbstta20l14en.pdf last downloaded 7 May 2016. The final report of the SBSTTA meeting will be online in the coming weeks at www.cbd.int

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Misión India Verde (GIM): Debilitando la gobernanza y las prácticas comunitarias en nombre del cambio climático

Souparna Lahiri, Movimientos del Foro de Bosques de la India (AIFFM)

The livelihoods of small-scale farming communities, such as this farmer in Bihar, India, are at risk from the expansion of tree plantations. International Maize and Wheat Improvement Center/Flickr

Los medios de subsistencia de las comunidades agrícolas a pequeña escala, como este agricultor en Bihar, India, están en riesgo debido a la expansión de las plantaciones de árboles. Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo/Flickr

La Misión Nacional por una India Verde (GIM) es una de las ocho misiones identificadas bajo el Plan de Acción Nacional sobre el Cambio Climático en India (NAPCC, 2008 – por su nombre en inglés). [1] La GIM, una versión india de los planes de pagos por servicios ambientales – como dicen las organizaciones y los activistas forestales – generará más apropiaciones de tierras, violaciones de los derechos de las personas, destrucción ambiental, y pérdida de tierras de propiedad común y medios de vida sin enfrentar el mismo problema del cambio climático.

La principal actividad “verde” prevista por la GIM es la expansión de las plantaciones de árboles que destruirán praderas y bosques naturales de gran diversidad biológica reduciendo asimismo el acceso de las personas a los productos del bosque y al forraje para los animales. En particular, las áreas objetivo de la Misión incluyen zonas de cultivo itinerante – áreas conservadas y desarrolladas por las comunidades forestales, tribales e indígenas.

El cronograma de la Misión se estableció a diez años, con un presupuesto propuesto de 46.000 crores de rupias (USD 6,8 mil millones). Aparentemente, la GIM apunta a aumentar los sumideros de carbono en bosques y otros ecosistemas gestionados de forma sostenible al tiempo que mantiene la resiliencia y la capacidad de especies y ecosistemas vulnerables para adaptarse al cambio climático, y permite a las comunidades locales dependientes de los bosques adaptarse a la variabilidad climática. Los resultados esperados por la GIM incluyen duplicar en diez años el área dedicada a la repoblación forestal y restauración ecológica en la India, con lo cual se lograría, supuestamente, que sus bosques contribuyan cada vez más a eliminar los gases de efecto invernadero (GEI) del país.

A nivel organizacional, el documento de la Misión se compromete al establecimiento del Gram Sabha [2] bajo la Ley de derechos forestales o la Ampliación de la ley del Panchayat Raj en las áreas previstas. Asimismo, deberán establecerse varios comités que actuarán como instituciones clave para la planificación y la implementación a nivel de la aldea. La Misión se compromete también a asegurar que las zonas donde se implemente la GIM cumplan, en primer lugar, con lo establecido por la Ley de derechos forestales de 2006. Sin embargo, la Misión también permitió el ingreso disimulado de una nueva versión de los Comités de Gestión Forestal Conjunta (JFMC, por su nombre en inglés) en el marco de los Gram Sabha, para proteger, regenerar y gestionar los bosques de forma sostenible. El modelo de gobernanza también incluye versiones renovadas de las Agencias para el Desarrollo Forestal (FDA, por su nombre en inglés) como instituciones supuestamente democráticas e inclusivas que contribuyen a la administración descentralizada de los bosques. Los movimientos de pueblos forestales siempre se han opuesto a los JFM insistiendo en que deben ser descartados, y éste ha sido un reclamo clave durante la lucha por la promulgación de la ley de derechos forestales que alcanzó su punto máximo en 2005-2006.

El borrador de la Misión circuló en junio de 2010 para recibir comentarios y consultas limitadas.[4] El gobierno de la India adoptó la GIM como uno de sus instrumentos REDD+ y la Comisión del Gabinete de Asuntos Económicos la aprobó como plan patrocinado por el gobierno central en febrero de 2014. Según el Ministerio de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático, los lineamientos de la GIM se completaron en 2015, pero dicho ministerio aún no ha brindado un informe de actividades actualizado. Sin embargo, es evidente que el gobierno no ha logrado mover muchos recursos para la GIM y parece que el Ministerio decidió entonces enlazar la Misión con otros programas y planes, entre los cuales se encuentra la CAMPA (Servicio de Planificación y Gestión de Gondos para la Reforestación Compensatoria). [5]

Esto representa un cambio crítico. La participación de las comunidades forestales y el Gram Sabha, esencial para la noción de administración descentralizada, se diluye a causa de esta convergencia ya que la CAMPA está fuertemente centralizada tanto a nivel del gobierno estatal como del gobierno central, y totalmente controlada por los departamentos forestales. Es, esencialmente, un fondo basado en los pagos por reforestación compensatoria y en el Valor Actual Neto (cálculos realizados asignando un valor monetario determinado al área que será deforestada para un proyecto) constituido por los promotores cuyos proyectos destruirán las tierras boscosas. Para fines de 2015, este fondo ascendía a 40.000 crores de rupias (USD 6 mil millones).

Desde el inicio, las organizaciones por los bosques cuestionaron el sistema de administración de la Misión, dado que otorga una posición tan prominente a las Agencias de Desarrollo Forestal por sobre los mecanismos de gobernanza comunitaria. La propia estructura institucional de la GIM va en contra de la retórica del documento general de la GIM, y esta situación se agrava con la fusión con la CAMPA. Los movimientos de pueblos forestales han respondido al documento de la Misión enfatizando que “Cualquiera de estas Misiones debe comenzar con un marco democrático que, en particular, reduzca las atribuciones del Departamento Forestal y dé lugar a una participación auténtica por parte de los pueblos. Este documento hace lo opuesto.”[6]

Los lineamientos de 2015 reflejan claramente los temores de los movimientos de pueblos forestales respecto a que el Gram Sabha salga debilitado, ya que, si bien los planes serán aprobados por el Gram Sabha respectivo, a esto se agrega una salvedad: los poderes financieros podrán ser ejercidos en conjunto por el Presidente y el Secretario miembro del Comité Conjunto o JFMC. En esencia, esto significa que el Gram Sabha será utilizado efectiva y únicamente como un órgano de aprobación mientras que las actividades serán en realidad llevadas a cabo por los JFMC, aunque estos organismos no tengan lugar ni papel alguno en el régimen de gobierno forestal colectivo y comunitario reconocido por la Ley de derechos forestales de 2006.

Los lineamientos de 2015 hablan también de la participación del sector privado en el desarrollo de plantaciones y prácticas agro-forestales fuera de las áreas de bosques en concordancia con el aumento de los sumideros y secuestro de carbono. Existe una preocupación justificada de que la Misión sea otra vía para facilitar la expansión de las plantaciones industriales ya que el documento no las excluye, y de que la política, a través del sistema de comercio de carbono, convierta las tierras y los medios de subsistencia de las personas en mercancías comercializables, sin siquiera consultarlas de antemano.

Sin embargo, los lineamientos efectivamente buscan la participación de los pueblos a través de los Territorios y Áreas Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (ICCAs) y los Bosques Sagrados; los ICCAs se definen como “Ecosistemas naturales (forestales/marinos/humedales/
praderas/otros), sometidos a una influencia humana que puede ir de mínima a considerable, que contienen un volumen significativo de vida silvestre y diversidad biológica, y que son conservados por las comunidades con propósitos culturales, religiosos, políticos o de subsistencia, aplicando el derecho consuetudinario u otros medios efectivos”. Si bien este aspecto de la GIM parece promover las buenas prácticas respecto a la relación con las comunidades forestales, no se debe perder de vista el hecho de que ICCAs y los Bosques Sagrados carecen de una base legislativa en India y por lo tanto no pueden quedar en manos de los JFMC. Estos no son colectivos comunitarios capaces de proteger los ICCAs y los Bosques Sagrados, ya sea desde el punto de vista conceptual u organizacional.

Basados en la arquitectura de la GIM y el contenido de los lineamientos de 2015, podemos concluir que existen claros indicadores de que el papel y el poder de las comunidades forestales y sus prácticas de conservación pueden estar a punto de ser sacrificados en aras del secuestro de carbono. Pero la implementación del GIM avanza a paso lento haciendo que este sea el momento oportuno para redoblar los llamados a fortalecer los Gram Sabha y las prácticas comunitarias de conservación, así como para delinear los detalles de un régimen comunitario de protección y conservación forestal más convincente en un futuro cercano.

Notas:
[1] Un resumen en inglés sobre las Misiones figura en: Center for Climate and Energy Solutions, http://www.c2es.org/international/key-country-policies/india/climate-plan-summary, [visto el 15 de mayo de 2016]
[2] Consejo que reúne a todos los adultos de la aldea.
[3] Forma de auto-gobierno en el tercer nivel por debajo del Estado federal.
[4] El borrador del GIM fue publicado en 2010 y puede verse en http://www.moef.nic.in/downloads/public-information/green-india-mission.pdf [visto el 15 de mayo de 2016].
[5] Por más información acerca de la CAMPA ver la orden de la Suprema Corte de la India, disponible en inglés, en: http://envfor.nic.in/sites/default/files/CAMPA-SC%20order.pdf [visto el 15 de mayo de 2016].
[6] Souparna Lahiri, All India Forum of Forest Movements, The Road to REDD+, presentación realizada durante la consulta regional sobre REDD y GIM, Bangalore, diciembre de 2010.

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Las plantaciones forestales en Chile, ¡un modelo que se debe evitar!
Por Carolina Lagos, Colectivo VientoSur, Chile

A re-planted pine plantation in an area currently experiencing conflict between communities and plantation owners in Chile. Carolina Lagos/CIC

Una plantación de pinos reforestada en una zona que actualmente está experimentando un conflicto entre las comunidades y los propietarios de las plantaciones en Chile. Carolina Lagos/CIC

El modelo de desarrollo forestal que se ha implementado en Chile en los últimos 40 años, a menudo se presenta como un modelo exitoso debido al crecimiento económico que ha generado. Actualmente está clasificada como la segunda actividad productiva más importante por su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) del país, después de la industria minera. Sin embargo, un análisis más cercano del modelo muestra un alto grado de concentración de la propiedad en este sector, sumado a las numerosas consecuencias negativas en términos ambientales y sociales.

Ante la posibilidad de expansión de este modelo a nivel nacional, así como el interés en replicarlo en otros países, es importante analizar la experiencia chilena de una forma más detallada. ¿Quiénes son los beneficiarios? y ¿quiénes son los afectados por las múltiples consecuencias negativas que ha generado la industria, particularmente en relación a nuestros pueblos indígenas?

Desde el inicio del último cuarto del siglo XX, la actividad forestal en Chile ha recibido un fuerte apoyo por parte del Estado y esto ha contribuido, con o sin intención, a la concentración de los beneficios económicos en pocas manos. En efecto, uno de los factores clave en la expansión de la silvicultura fue el aporte del Estado para fomentarla a través del Decreto Ley N° 701 sobre Plantaciones Forestales, instrumento que ha subsidiado y ha creado exenciones tributarias para el establecimiento de plantaciones desde el año 1974. Esta política contribuyó de manera decisiva tanto a la expansión de los monocultivos de pino y eucalipto, como a la concentración de esta actividad.

Es así como durante la primera etapa de implementación de esta normativa—es decir, hasta el año 1997—más del 94% de las plantaciones subsidiadas pertenecían a grandes y medianos empresarios y sólo el 5.8 % eran propiedad de pequeños empresarios. [1] Modificaciones posteriores de este decreto intentaron revertir esta tendencia, pero al evaluarlo en sus más de 40 años queda claro que el 70% de los beneficios fueron entregados a grandes y medianos empresarios. Como consecuencia, actualmente sólo tres grupos económicos reciben más del 70% de las ganancias generadas por las exportaciones de este sector, y los mismos grupos son los propietarios de más del 67% de las plantaciones.[2]

El crecimiento de la industria forestal y las exportaciones relacionadas no se han traducido en beneficios sociales. Uno de los argumentos utilizados a favor de la silvicultura es precisamente la generación de empleo, sin embargo, la industria se ha orientado hacia la producción y exportación de productos de bajo valor agregado, lo cual limita su demanda de mano de obra. El análisis general muestra que el sector ocupa un área de más de tres millones de hectáreas de tierra, que ahora están cubiertas con plantaciones de pino y eucalipto, mientras que los empleos generados no son más de 130,000—tan solo el 1.64% del total nacional y solo un empleo por cada 23 hectáreas de plantaciones. Adicionalmente, también se ha identificado una tendencia sostenida hacia la disminución del número de empleos por hectárea, [3,4] sumado a la inestabilidad laboral y los bajos salarios.

Los principales problemas asociados con la expansión de la silvicultura han sido experimentados por las comunidades campesinas y los pueblos indígenas en general, y el pueblo Mapuche en particular, quienes han sido desplazados y son incapaces de mantener sus propias economías tradicionales, sus prácticas ancestrales y formas de vida, debido a los diversos impactos negativos que han generado las plantaciones forestales e industrias asociadas a los ecosistemas.

Pérdida de la Biodiversidad

Estudios realizados por entidades de investigación consideran al modelo de desarrollo forestal chileno como el principal factor de pérdida de bosques nativos en Chile [5] y, por consiguiente, de pérdida de biodiversidad. Se estima que el desarrollo de las plantaciones se ha hecho principalmente a través de la sustitución y reemplazo del bosque nativo lo cual causa deterioro en la calidad de vida de las comunidades campesinas y del pueblo Mapuche, quienes tradicionalmente han extraído del bosque diversos productos no madereros que forman parte de su dieta, como semillas, frutos, diversas especies de hongos y plantas utilizadas en su medicina tradicional. Adicionalmente se observa una ruptura de los equilibrios ecosistémicos en las cadenas alimentarias naturales de los bosques, reportando un incremento en la frecuencia de muertes de ganado y aves de corral debido a que se han aumentado los ataques de los depredadores.

Es importante señalar que los bosques templados de Chile han sido clasificados como puntos de tensión para la conservación, tanto por su alto nivel de biodiversidad y su grado de endemismos, como por estar incluidos dentro de las eco-regiones más amenazadas del mundo. [6]

Contaminación, erosión cultural, escasez de agua

Los pesticidas utilizados en las plantaciones forestales contaminan el suelo y el agua, dificultando la posterior producción de alimentos usando estos recursos. Las comunidades también reportan daños relacionados con la producción apícola. Por otra parte, las plantas de celulosa ligadas a la actividad forestal contaminan el agua, el suelo y el aire, ocasionando la muerte de aves, peces y algas y, con frecuencia, la pérdida de cosechas en los territorios como resultado de la lluvia ácida (la cual se forma por los gases liberados por las plantas de proceso al entrar en contacto con la neblina o el agua de lluvia). Estas condiciones afectan directamente la actividad agrícola y ganadera de las comunidades indígenas e impiden los usos tradicionales del bosque relacionados con su medicina ancestral y religión. También tienen efectos directos sobre la salud de las personas, y se han reportado varios casos de problemas respiratorios y cáncer. Las cosechas a tala rasa dejan el suelo expuesto a la acción de la lluvia generando erosión de suelos y aumentando el riesgo de aluviones, lo cual ha sido reportado como uno de los grandes temores de las comunidades en la región de Bio-bío.

Esta actividad también genera problemas sociales ya que los cambios en la propiedad del suelo a favor de las empresas forestales han generado migración y relocalización de familias e incluso de comunidades completas, que posteriormente tienen poca o ninguna adaptación a su nuevo asentamiento. Esto incentiva la migración de jóvenes del campo a la ciudad en busca de mayores oportunidades de desarrollo personal y económico, y acentúa la erosión cultural y la pérdida de los conocimientos y las prácticas ancestrales.

Sin embargo, la preocupación más urgente e inmediata quizás sea la tasa elevada de extracción de agua de los acuíferos, lo cual es el resultado directo de la expansión de las plantaciones de árboles. Esto ha provocado una dramática disminución de los recursos hídricos, situación que se agudiza particularmente en la temporada de verano, incluso en regiones con una precipitación promedio anual de 1,200 mm. Debido a esto, los gobiernos regionales se han visto en la obligación de abastecer de agua a las comunidades a través de camiones aljibes. No obstante, este abastecimiento es limitado y sólo cubre las necesidades de consumo humano. Como consecuencia se producen graves impactos sobre la crianza de animales, la producción de cultivos, y la propagación de especies nativas de uso medicinal y para la conservación y restauración de bosques. Asi, esto hace que las plantaciones forestales sean la principal amenaza para la conservación cultural y ecosistémica desde el punto de vista de las comunidades campesinas e indígenas, y los problemas relacionados con esta actividad han sido la causa de la escalada del conflicto en las comunidades del pueblo Mapuche de Chile en 2015 y 2016. Ellos continúan exigiendo la devolución de sus tierras, el respeto a su dignidad y el reconocimiento de sus derechos a la libre determinación y a mantener sus estilos de vida tradicionales.

Se requiere de forma urgente un cambio en las políticas nacionales e internacionales, a la luz de las investigaciones que demuestran que los monocultivos forestales no son sostenibles, de manera que se logre frenar el reemplazo e incentivar la recuperación y restauración de los bosques nativos y garantizar la conservación de la cultura de nuestros pueblos indígenas, los cuales han estado íntimamente ligados a los bosques a través de la historia.

 

Notas:
[1] AGRARIA, 2005. “Informe final Evaluación de Impacto Programa Bonificación Forestal D.L. 701”. Ministerio de Agricultura, Conaf. Santiago, Chile. 226 pp. Disponible a través de: Dirección de Presupuesto, en la página web del Gobierno de Chile.
http://www.dipres.gob.cl/574/articles-141195_informe_final.pdf. Consultada el 23 de Abril, 2016.
[2] Frêne, C., Núñez , A .2010. “Hacia un nuevo modelo forestal en Chile”. Revista Bosque Nativo 47, 25-35. Disponible a través de: la página web de la Revista Bosque Nativo.
http://www.bosquenativo.cl/descargas/Revista_Bosque_Nativo/RBN_47_art_op2web.pdf. Consultada el 23 de Abril, 2016.
[3] Espinoza, M., Riquelme, V., Rojas, I., Yanes, H. 2008. “Precarización del empleo, ¿un mal moderno?” en Temas laborales N°5. Dirección del trabajo, Chile. Disponible a través de: Dirección del Trabajo, en la página web del Gobierno de Chile.
[4] OLCA. 2013. “Cultura local y modelo forestal: Una transición forzosa: El Caso Carahue”. Investigación del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales. Septiembre de 2013. 23 pp. Disponible a través de: la página web del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales.
http://olca.cl/oca/informes/Cultura-Local-y-Modelo-Forestal.pdf. Consultada el 20 de Abril, 2016.
[5] Aguayo, M.; Pauchard, A.; Azócar, G.; Parra, O., 2009. Revista chilena de historia natural. “Cambio del uso del suelo en el centro sur de Chile a fines del siglo XX. Entendiendo la dinámica espacial y temporal del paisaje”. Disponible a través de: la página web de Scientific Electronic Library de Chile. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-078X2009000300004&script=sci_arttext . Consultada el 31 de Julio, 2015.
[6] Echeverría,C., David, C., Salas, J., Rey-Benayas, J.M., Lara, A., Newton, A. 2006. “Rapid deforestation and fragmentation of Chilean Temperate Forests”. Biological Conservation 130: 481-494. Disponible a través de: la página web de la Universidad de Concepción.
http://www2.udec.cl/~crisecheverria/PUBLICATION_files/Biol_Cons.pdf. Consultada el 20 de Abril, 2016.

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El restablecimiento comunitario de los ecosistemas y los impactos de las plantaciones de árboles en África

Kureeba David, NAPE, Uganda

A transect through Kikandwa communties as part of the Uganda CCRI. NAPE/CIC

Un transecto a través de comunidades Kikandwa como parte del CCRI Uganda. NAPE/CIC

En estos tiempos de cambio climático, África ha resultado ser un punto de conflicto en lo que respecta a los proyectos de compensación y comercialización de carbono relacionados con los bosques, incluyendo los proyectos REDD+ (Reducción de las Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal) y las plantaciones de árboles como sumideros de carbono. En muchos países, comunidades que solían ser propietarias de tierras están siendo desplazadas internamente y sus tierras pasan a manos de empresas que lideran estos proyectos. De esta forma, estos emprendimientos están acelerando la vulnerabilidad al cambio climático, entre otras.

En zonas donde existían bosques naturales, las empresas han plantado pinos y eucaliptos sin consideración alguna respecto a los derechos de la comunidad a la tierra. Esta situación se agrava por el hecho de que, si bien varios países africanos cuentan con leyes de medio ambiente, bosques y recursos naturales, la implementación efectiva de dichas leyes no deja de ser problemática.

Numerosas compañías que dicen estar comprometidas con procesos forestales favorables para el medio ambiente, están en realidad plantando especies exóticas de pinos y eucaliptos para maximizar las ganancias derivadas de la bioenergía y del negocio de la compensación de emisiones, en detrimento del medio ambiente y los medios de vida de la comunidad. Entre estas empresas se encuentran Bidco Uganda Limited, Global-Woods en la reserva forestal de Kikonda, y Green Resources en Uganda, Mozambique y Tanzania.

Cuando uno lee el sitio web de Green Resources, por ejemplo, percibe que esta compañía se muestra resuelta a mejorar los medios de vida de la comunidad. Pero en realidad es lo opuesto. Como dice también en su página web: “Green Resources es la mayor empresa de forestación de África y líder en la producción maderera de África oriental. La compañía cuenta con 45.000 ha de bosques en pie en Mozambique, Tanzania y Uganda, establecidos mediante sus propias actividades de plantación. Opera el mayor aserradero del Este africano en Tanzania, así como fábricas de carbón y postes para electricidad en Mozambique, Tanzania y Uganda, y es también una de las primeras empresas del mundo en recibir ingresos por carbono de sus plantaciones de bosques”. ¿Cuál es el beneficio de esto para las comunidades, considerando, sobre todo, que las tierras ocupadas por las plantaciones pertenecían formalmente al gobierno o a la comunidad?

Claramente, Green Resources apunta también a los flujos financieros adicionales derivados de la bioenergía y los bioquímicos obtenidos a partir de productos forestales, y a las finanzas relacionadas con el cambio climático: “Green Resources posee tierras que permiten a la compañía establecer casi 200.000 ha de plantaciones adicionales con el objetivo de satisfacer la creciente demanda regional y mundial de productos madereros. Su estrategia se basa en cultivar madera tanto para usos tradicionales (madera aserrada, paneles, materiales de embalaje, papel de seda, etc.) como para los sectores en crecimiento de los bioquímicos y la energía. Es líder en finanzas de carbono, con cuatro proyectos de reforestación validados.”

Asimismo, existen violaciones de los derechos humanos vinculadas al establecimiento de estas plantaciones. Por ejemplo, Global Woods ha sido acusada de violar estos derechos en Kikonda, incluyendo arrestos arbitrarios, la confiscación de ganado y la corrupción generalizada entre los guardabosques contratados por la compañía. Las comunidades afectadas han demandado judicialmente a la empresa por apropiación de tierras.

En Liberia, en 2009, la empresa malaya Sime Darby, a través de su división Sime Darby Plantation, firmó un acuerdo de concesión con el gobierno de 63 años de duración, por el cual transformaría 220.000 ha de tierra en plantaciones de palma aceitera y caucho. A los efectos de gestionar las plantaciones, se estableció una nueva compañía, Sime Darby Plantation Liberia (SDPL). El área de la concesión se extiende sobre cuatro municipios: Grand Cape Mount, Bomi, Bong y Gbarpolu. Según establece el acuerdo, SDPL debía trabajar con los pequeños terratenientes para desarrollar 44.000 hectáreas más bajo un sistema de producción por contrato. SDPL y otras empresas productoras de palma aceitera debían realizar Evaluaciones de Impacto Ambiental y Social (EIAS) así como evaluaciones de Alto Valor de Conservación (AVC) antes de comenzar cualquier actividad. Sin embargo, parece que las comunidades no fueron consultadas adecuadamente. Las empresas siguieron adelante e hicieron sus evaluaciones de todas formas. Por otro lado, las recomendaciones y medidas de mitigación que surgieron de las evaluaciones no fueron aplicadas y, finalmente, el medio ambiente terminó degradado.

En esta era de industrialización y cambio climático, la única solución para salvar los medios de vida y el medio ambiente es la restauración comunitaria de los ecosistemas. Es una tarea compleja y probablemente lenta ya que, por un lado, equivocadamente, los gobiernos ven los enfoques comunitarios como primitivos y, por otro lado, porque grandes superficies de tierra ya han sido cedidas a empresas para plantaciones. Como ya se ha mencionado, la forma ignominiosa en que las corporaciones han tratado a las comunidades también desencadenó una pérdida de bosques y, por consiguiente, cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación de los recursos hídricos e inseguridad alimentaria, todo lo cual debe ser recuperado.

Este enfoque implica fortalecer a las comunidades en línea con las Metas de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), especialmente la número 1: “Para 2020, a más tardar, las personas tendrán conciencia del valor de la diversidad biológica y de los pasos que pueden seguir para su conservación y utilización sostenible.” El objetivo de la Iniciativa de Resiliencia de Conservación Comunitaria (CCRI, por sus siglas en Inglés) es realizar una evaluación desde las bases respecto a las iniciativas y los enfoques bio-culturales de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales respecto a la conservación y el restablecimiento de la diversidad biológica, así como evaluar el apoyo jurídico, político, socio-económico, financiero, técnico y formativo que podría ser provisto para sustentar y fortalecer estas iniciativas y enfoques.

Las iniciativas CCRI se están promoviendo y llevando a cabo en Tanzania, Kenia, Uganda, República Democrática del Congo y Ghana. Es importante destacar que dichas iniciativas tienen lugar en zonas cercanas o en las propias áreas que han sido degradadas por las corporaciones. En Uganda, las comunidades han reclamado la devolución de sus tierras ancestrales y están actualmente entablando un juicio contra los responsables. Paralelamente a los procesos judiciales, las comunidades continúan dialogando y plantando árboles en pequeñas parcelas que han quedado libres en los alrededores con el fin de recuperar su soberanía energética y la diversidad biológica. En Kenia bajo las iniciativas CCRI, la Red de Información Indígena (IIN por sus siglas en Inglés) está organizando una reunión para dos comunidades, Olorine y Kimindet, que luchan por asegurar su derecho a los recursos en el mismo territorio. El propósito de dicha reunión es considerar de qué forma armonizar sus derechos de acceso y de propiedad, así como definir el papel del gobierno en la gestión de los recursos.

Si se quiere lograr la Meta 11 y las demás metas de Aichi, los gobiernos – especialmente los africanos – deberían hacer todo lo posible para promover la conservación comunitaria y respetar los derechos de tenencia de la tierra de las comunidades. Según dicha meta: “Para 2020, al menos el 17% de las zonas terrestres y aguas continentales y el 10% de las zonas marinas y costeras, especialmente las que revisten particular importancia para la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas, se habrán conservado por medio de sistemas de áreas protegidas administrados de manera eficaz y equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados, y otras medidas de conservación eficaces basadas en áreas, y éstas estarán integradas a los paisajes terrestres y marinos más amplios”. La conservación debería ser realizada para las comunidades y por las comunidades, y las plantaciones no deberían considerarse bosques.

Notas:
[1] http://www.greenresources.no/
[2] http://www.greenresources.no/
[3] http://www.goldstandard.org/sites/default/files/goldstandard_statement_kikondaproject.pdf

Global Woods’ plantations in Uganda: Trees versus food


[4] Read more about the court case: http://www.theguardian.com/global-development/2015/mar/03/ugandan-farmers-take-on-palm-oil-giants-over-land-grab-claims

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El Gran Bosque de Aughty

Por Andrew St Ledger, Oficial de Relaciones Públicas, La Liga Woodland

The 1000-year old Brian Boru oak tree in Raheen ancient oak wood. Andrew St Ledger

Árbol de roble Brian Boru de 1000 años en Raheen, antigua oakwood. Andrew St Ledger

El Gran Bosque de Aughty es un proyecto activo y liderado desde las bases, de la Liga Woodland, y tiene que ver con la restauración del bosque nativo en el Este de Clare y el Sur de Galway, en la República de Irlanda. Este proyecto tiene como objetivo reunir a los agricultores, las comunidades locales, las escuelas, los propietarios privados, autoridades locales y administradores de tierras públicas para restaurar, conservar y ampliar los fragmentos restantes de bosques milenarios de Irlanda dentro de la huella de lo que alguna vez fue un gran bosque de robles, que abarca 100 millas cuadradas.

Hoy menos del 0.002% de la superficie terrestre de Irlanda consta de bosques ancestrales lo que la Liga Woodland considera como una crisis ya que el auténtico paisaje de Irlanda es un Bosque Templado Húmedo del Atlántico occidental, hiperoceánico, [1] y rico en epífitas y briófitos.

 

Sin embargo, la historia calamitosa de Irlanda entre los siglos 12 y 20 dio lugar a una reducción de la cubierta arbórea que pasó de tener aproximadamente un 70% de bosques vírgenes a menos del 1%. Este fue el resultado de 800 años de guerra y liquidación de activos por las fuerzas de la Corona de Inglaterra. Los bosques fueron talados para dar paso a la agricultura y las ciudades, y la madera fue extraída, en primer lugar para los buques de la Marina Real y luego para la producción de hierro en el siglo 17, periodo en el que los últimos bosques de Irlanda fueron abatidos.

Irlanda fue la primera colonia británica y el modelo para la futura colonización. En este período, entre el siglo 16 y 17, se produjo una deforestación masiva —ningún otro país europeo sufrió una pérdida de biodiversidad autóctona como ésta en un período de tiempo tan corto.

A principios del siglo 20, la Corona decidió finalmente restaurar los bosques de Irlanda, pero eligió el modelo industrial-científico de plantaciones no nativas, y esto es con lo que el Estado irlandés, a pesar de ganar una forma de independencia en 1922, ha estado trabajando hasta el día de hoy. Como resultado Irlanda tiene ahora una cobertura arbórea del 11%, pero esta se compone en su mayoría de monocultivos de coníferas exóticas.

Este es entonces el contexto de nuestro proyecto de restauración que esperamos se convierta en un modelo para otras regiones de Irlanda que, de manera similar, están desprovistas de cobertura arbórea nativa.

En 2008, la Liga Woodland se unió a una comunidad local a quien le habían regalado un terreno de cuatro acres de bosque y a otra ONG medioambiental llamada CELT (Centro para la Vida y la Formación Ambiental), para desarrollar un modelo para la restauración del bosque nativo en este sitio. Las coníferas fueron taladas allí hace aproximadamente quince años y se estaba regenerando con una mezcla de árboles nativos y exóticos. Hemos desarrollado un plan de gestión para mejorar este proceso y lograr en este sitio un dosel de roble maduro y estable. Hemos trabajado principalmente sobre una base voluntaria y durante varios años y el proyecto ha sido un gran éxito. Por ejemplo, en 2014 ganó un premio en una competencia denominada ‘All Island Pride of Place’, en la categoría eco-comunidad. En esta etapa el bosque nativo de la comunidad Tuamgraney se había convertido en un bien comunitario muy utilizado en varios niveles, incluyendo como modelo para la restauración del bosque nativo.

En 2009 se produjo un documento llamado «Propuesta de proyecto piloto para la gestión integrada de los bosques en el Este de Clare». Esto sucedió después del colapso financiero catastrófico y orquestado de Irlanda en conjunto con la recesión mundial. En este proyecto propusimos mapear y restaurar las porciones de bosques antiguos de la zona, así como ampliar y gestionar los bosques privados y las granjas existentes, los cuales estaban fuera de los planes de gestión. El objetivo era capacitar a equipos locales de personas desempleadas para llevar a cabo este trabajo esencial y crear empleo local significativo, y al mismo tiempo hacer que las comunidades locales fueran resistentes frente a la crisis económica y climática. Hicimos una lista de los múltiples beneficios que se podrían derivar de éste, tales como las fuentes alternativas de energía, la mitigación del cambio climático incluyendo la mitigación de inundaciones, el aumento de la biodiversidad, y la filtración y gestión de las fuentes de agua.

Mientras tanto hemos elaborado un plan más amplio para unir a los bosques comunitarios con las porciones de bosques ancestrales a través de ríos y arroyos, y así crear corredores ecológicos utilizando el proyecto piloto como marco. Nos ofrecieron la tecnología de mapeo digital de una premiada compañía irlandesa llamada Treemetrics, que aún no ha sido utilizada en su totalidad. Luego, en 2013, el dueño de las propiedades de Raheen, que había regalado originalmente el terreno de cuatro acres a la comunidad local, nos pidió que le ayudáramos a conservar otros 40 acres de su antiguo bosque de robles en base a lo que habíamos logrado con su regalo de cuatro acres. Lo guiamos para llevar a cabo un plan de Manejo Forestal Sostenible (SFM, por sus siglas en inglés), el cual él desarrolló y luego nos sorprendió agregando otros 200 acres de su propiedad en el plan. Este es ahora el mayor proyecto de restauración de bosques privados de roble nativo en Irlanda.

Actualmente se están llevando a cabo seis modelos diferentes de restauración de roble en las propiedades de Raheen. Estos incluyen la eliminación de coníferas no nativas, la regeneración natural, algunas plantaciones y una zona de monte bajo de cincuenta metros cuadrados que hemos utilizado para un curso de formación en manejo forestal sostenible. CELT recibió fondos para la formación en SFM y nos ayudó en la creación de los módulos mediante el plan del proyecto piloto. Este fue un gran éxito con veinte personas viajando desde todos los rincones de Irlanda para completar los doce talleres que combinaban la teoría con demostraciones prácticas. Ahora tenemos la intención de llevar estos talleres a otras partes de Irlanda y compartir estos conocimientos técnicos, para fomentar la restauración de la relación quebrantada entre las personas y sus bosques nativos, que es la misión de la Liga Woodland.

En 2015, los méritos de nuestra propuesta del Gran Bosque de Aughty fueron reconocidos por el organismo de resonancia internacional NINA (Instituto Noruego para la Conservación de la Naturaleza) y nos invitaron a participar en un proyecto paneuropeo de restauración del bosque nativo de tierras altas con otros cuatro países, el cual buscaba fondos en el marco del programa de financiación de la investigación UE Horizonte 2020. Desafortunadamente, el proyecto no llegó más allá de la segunda etapa en ese momento pero estamos seguros que vamos a obtener financiación en un futuro próximo. De cualquier manera seguimos adelante con pequeñas cantidades de fondos y con buena voluntad comprendiendo que este tren se está moviendo hacia adelante con un subproducto muy valioso, la Restauración Comunitaria!

Notas:

[1] El Bosque Templado Húmedo Hiperoceánico se encuentra en zonas de clima oceánico extremo, son condiciones muy húmedas y que se distinguen por bosques de robles adaptados los cuales pueden lidiar con la sal en el aire y la lluvia, albergando una rica diversidad de líquenes, musgos y helechos, los cuales aman las condiciones oceánicas húmedas.

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Aspectos de género de la conservación de la biodiversidad y la amenaza de las plantaciones de monocultivos

Por Isis Alvarez, Asesora de Género y Activista, Coalición Mundial por los Bosques

Women in South Africa making the daily journey to collect firewood. Russ Keyte/Flickr

Mujeres en África del Sur que realizan el viaje diario para recoger leña. Russ Keyte/Flickr

La participación de las mujeres en la gestión y conservación sostenible de los recursos naturales ha ganado un creciente reconocimiento en los procesos intergubernamentales. Hoy en día, detallados Planes de Acción/Hojas de Ruta en temas de Género se pueden encontrar en dos de los acuerdos más importantes relacionados con el medio ambiente, la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Muchos consideran esto como un importante avance en la igualdad de género y los derechos de la mujer pero no están yendo lo suficientemente lejos.

El reconocimiento del importante papel de la mujer en la gestión de los recursos naturales proviene de una comprensión más profunda de los roles diferenciados de hombres y mujeres. Mientras que las mujeres son más dependientes de los recursos naturales para su subsistencia y por lo tanto pasan más tiempo en contacto directo con ellos, los hombres tienden a estar más involucrados en la cadena comercial de los productos relacionados (como la madera para la leña y el carbón vegetal, por ejemplo). [1]

Cada vez más, la literatura hace referencia a la cantidad de tiempo que las mujeres dedican a recolectar productos forestales no madereros (PFNM), madera para combustible y electricidad, y—más ampliamente estudiado— agua. De hecho, un estudio sobre el tiempo y la pobreza de agua en 25 países de África subsahariana estima que las mujeres pasan por lo menos 16 millones de horas al día recogiendo agua potable, en comparación con los hombres, que pasan seis millones de horas, y los niños, que pasan cuatro millones de horas. [2] La presencia de arroyos contaminados implica que las mujeres tienen que caminar más tiempo para encontrar una fuente de agua potable y la pérdida de bosques y biodiversidad hace que sea más difícil para ellas recoger leña, productos forestales no maderables, etc. En resumen, entre más degradado esté el medio ambiente y/o más escasos sean los recursos, mayor será la carga para las mujeres en términos de las llamadas ‘arduas tareas’.

Por otra parte, un mayor tiempo dedicado a estas tareas mundanas significa que hay menos tiempo disponible para la educación, lo que también tiene un impacto en la capacidad de las mujeres para participar en la toma de decisiones con respecto al uso de la tierra y al manejo forestal, por ejemplo. Al mismo tiempo, tener que recorrer distancias más largas aumenta el riesgo de mujeres y niñas a enfrentar ataques físicos y/o violencia sexual , pues probablemente tengan que viajar solas.[3]

Adicionalmente, las mujeres y las niñas se ocupan de los jóvenes y los enfermos sin ningún tipo de compensación económica, también conocido como el trabajo de cuidados no-remunerado de las mujeres. Esto también está implícito en su falta de educación lo que nuevamente dificulta su participación en los procesos de toma de decisiones. Esta situación puede a su vez verse agravada por el hecho de que otros miembros de la familia podrían enfermarse como resultado de la contaminación del agua y del aire, entre otros.

Las mujeres también sufren el aumento de la violencia doméstica, ya que los recursos de los que tradicionalmente dependen escasean cada vez más y, por tanto, tienen que depender económicamente de sus parejas. Algunas sociedades incluso niegan los derechos de herencia de las mujeres, [4] lo que les impide asegurar los derechos de uso de la tierra.

Por otra parte, acuerdos como la CMNUCC tienden a centrarse en falsas soluciones que no sólo no logran abordar la problemática de la reducción de gases de efecto invernadero, sino que además crean una mayor presión y amenazas para las mujeres. Por ejemplo, mediante los enfoques basados en los mercados respecto al manejo de los bosques (o reservorios de carbono como generalmente se les ve) y ahora del sector agrícola, la CMNUCC está impulsando procesos que acapararán fragmentos más grandes de tierra en el Hemisferio Sur, con el fin de establecer grandes plantaciones de monocultivo de árboles para los llamados créditos de carbono (REDD+), bioenergía, etc. La Agricultura Climáticamente Inteligente se encuentra en el centro de atención de manera similar. Ambos enfoques amplían la imposición de monocultivos, acaparando vastas áreas de tierra y limitando el uso y el acceso de las mujeres a esa tierra.

Por lo tanto, a pesar de que los Planes de Acción de Género y las Decisiones de Género han luchado por una mejor inclusión, la realidad es que los acuerdos en general están, al mismo tiempo, defendiendo cuestiones que sin duda siguen teniendo fuertes impactos negativos sobre la vida y los medios de subsistencia de las mujeres.

Por ejemplo, dentro de los temas más importantes que surgieron en un estudio sobre género y plantaciones en Indonesia [5] estaban:

  • La adquisición de tierras para plantaciones y daños ambientales
  • La degradación de las instituciones tradicionales
  • Las deficiencias en esquemas de pequeños propietarios
  • Asuntos relacionados al empleo

El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales en su publicación ‘Mujeres, Bosques y Plantaciones – La Dimensión de Género’ (2005) [6] describe los impactos de género en detalle, mostrando varios estudios de casos en todo el mundo. Los impactos de género de las plantaciones de árboles incluyen el desalojo forzado y/o el acceso limitado a las zonas de las que las mujeres solían depender; la restricción de las actividades agrícolas también debido a la contaminación del suelo; y el aumento de los impactos sobre la salud y el bienestar debido a las corrientes de agua contaminadas (como se describió anteriormente). Además, existe un mayor riesgo de pérdida de los sistemas de conocimientos indígenas y generación de impactos asociados con la falta de beneficios laborales y los bajos salarios de las mujeres que trabajan en las plantaciones, a pesar de estar haciendo el mismo trabajo que los hombres.

Sin embargo, también han sido las mujeres las que han liderado el movimiento contra las plantaciones de monocultivo de árboles. Por ejemplo, la primera demostración documentada contra las plantaciones de monocultivo de árboles fue llevada a cabo por mujeres. Esto ocurrió en agosto de 1983 en Karnataka, India, cuando un gran grupo de mujeres y de pequeños campesinos de las aldeas Barha y Holahalli arrancaron plántulas de eucalipto en el vivero local. Las mujeres protestaban porque los árboles de eucalipto comerciales eran destructivos para los sistemas de agua, el suelo y los alimentos. Arrancaron millones de plántulas de eucalipto y en su lugar plantaron semillas de tamarindo y mango. Todas ellas fueron detenidas pero su acción se convirtió en un símbolo de una lucha que continúa en la actualidad.[7]

Un ejemplo igualmente inspirador se dio en 2015, cuando cerca de mil mujeres irrumpieron en una instalación de FuturaGene en Brasil y arrancaron plántulas de árboles genéticamente modificados (GM). Las mujeres dejaron en claro su determinación de evitar la liberación de eucaliptos transgénicos, ya que tienen experiencia directa en cuanto al daño resultante de las grandes plantaciones de eucalipto no-GM, y saben que el rápido crecimiento de los árboles modificados tendría aún mayores impactos.[8]

A nivel local, varias comunidades han respetado y valorado la contribución de las mujeres locales e indígenas, aunque puede darse el caso de que estas funciones sigan siendo invisibles externamente. La colonización también participó en el establecimiento de un sistema patriarcal que afecta los sistemas tradicionales, donde el papel importante de las mujeres ha perdido reconocimiento, incluso en las sociedades que solían ser matriarcales.[9]

Los conocimientos y responsabilidades tradicionales de las mujeres en los hogares y las comunidades, como administradoras de los recursos naturales y de los hogares, las posiciona bien para contribuir a la adaptación de las estrategias de subsistencia en respuesta a las cambiantes realidades ambientales, [10] como el cambio climático. Sin embargo, a pesar de que se pueden encontrar ejemplos de esta capacidad de adaptación en todo el mundo, ésta no es reflejada en los acuerdos internacionales.

Notas:

[1] Véase, por ejemplo http://www.ulb.ac.be/sciences/biocomplexity/pub/Fekaetal_2011_IntJBiodivSciEcosystServManage.pdf; http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0921800906001406
[2] Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Progreso en Agua Potable y Saneamiento: Actualización de 2012, (Ginebra, 2012). – Más información en: http://www.unwomen.org/en/what-we-do/economic-empowerment/facts-and-figures#notes
[3] Véase, por ejemplo http://www.unicef.org/esaro/7310_Gender_and_WASH.html
[4] Véase, por ejemplo http://www.cifor.org/publications/pdf_files/OccPapers/OP-80.pdf
[5] http://www.cifor.org/publications/pdf_files/OccPapers/OP-124.pdf
[6] http://wrm.org.uy/oldsite/subjects/women/text.pdf
[7] http://wrm.org.uy/oldsite/subjects/women/text.pdf
[8] Más información en http://www.huffingtonpost.com/rachel-smolker/a-thousand-angry-women-say-no-to-genetically-engineered-trees_b_7087008.html
[9] Véase, por ejemplo https://prezi.com/48h9imv-1tl1/gender-colonialism-and-sexuality-the-impact-of-colonialism-on-african-women/
[10] Véase, por ejemplo http://www.un.org/womenwatch/feature/climate_change/downloads/Women_and_Climate_Change_Factsheet.pdf

 

17 may, 2016
Posted in Forest Cover, recursos y publicaciones