En el Día Mundial del Medio Ambiente, recibieron un premio los métodos populares de conservación de las comunidades de Kenia
5 junio 2016
Nairobi, 5 de junio: En este Día del Medio Ambiente, la Coalición Mundial por los Bosques [1] y la Red Indígena por el Medio Ambiente [2] entregaron un premio a escuelas locales y grupos de mujeres indígenas del condado de Narok, Kenia, por su destacada contribución para la conservación de la diversidad biológica y la adaptación al cambio climático.
En el condado de Narok se encuentra el Parque Nacional Maasai Mara, conocido por ser el parque nacional que más ingresos genera en el país y porque allí tiene lugar la gran migración del ñu, considerada una de las “Nuevas siete maravillas del mundo”. También limita con el bosque Mau, una de las llamadas “torres de agua” de Kenia. La zona es de gran importancia desde el punto de vista ambiental, pero está sufriendo varios efectos adversos vinculados al cambio climático, como sequías, deforestación, pérdida de diversidad biológica, disminución de la calidad del agua y de los puntos de abastecimiento de agua, entre otros.
Los grupos de mujeres Engongu Entim y las escuelas de Narosura y Ereteti plantaron una variedad de especies de árboles en varias zonas del condado de Narok, para lograr diversos beneficios ecológicos, como la retención del agua, los cortavientos, la sombra, la fijación del carbono y el nitrógeno y la prevención de la erosión del suelo. Estos esfuerzos conservacionistas son también parte de una educación ambiental y de la voluntad de generar conciencia entre los jóvenes. Durante el último año plantaron cerca de 22.000 plantones. Desde entonces han cuidado de estos árboles y planean continuar con sus esfuerzos de conservación, involucrando a otras escuelas y grupos de mujeres de la zona.
“Los gobiernos deben incentivar estas iniciativas comunitarias de conservación, para preservar la diversidad biológica y para detener el cambio climático”, dijo Isis Álvarez, de la Coalición Mundial por los Bosques, quien visitó el área y participó en la reciente Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA por su nombre en inglés) [3], órgano supremo en la toma de decisiones ambientales, que se reunió en Nairobi del 23 al 27 de mayo.
“En lugar de apoyar las iniciativas locales que fortalecen las redes comunitarias y su capacidad de responder a la crisis, la UNEA finalizó con conclusiones peligrosas que fomentan la “financiarización de la naturaleza”. Esto da respaldo a proyectos dudosos, como la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal y el incremento de las reservas de carbono de los bosques (REDD+). Tomemos como ejemplo el caso del Programa de Inversión Forestal del Banco Mundial [4], el mayor fondo REDD+, que equivocadamente acepta las plantaciones industriales de árboles como bosques, y permite que los fondos se destinen a su expansión.”
Según varias publicaciones de la GFC, existe una conexión entre las plantaciones industriales y el acaparamiento de tierras, las amenazas a las comunidades locales y la pérdida de diversidad biológica.[5]