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El trato sucio que está sobre la mesa – una actualización de París 

Simon Fischer*

 

La semana pasada, la 21ª Conferencia de las Partes (COP) se inició con un gran alboroto por parte de los líderes mundiales de todo el planeta llamando a la acción contra el cambio climático. Por otro lado, la gente de todo el mundo puso sus esperanzas en los líderes políticos allanando el camino hacia un futuro verdaderamente sostenible. Tras una semana de sesiones abiertas y un gran número de sesiones a puerta cerrada de los delegados en virtud de los grupos de trabajo, el borrador más reciente – que contiene varios fragmentos entre paréntesis – fue entregado al presidente francés de la COP. Aun cuando, un acuerdo vinculante parece que aún está sobre la mesa y algunos signos positivos parecen estar ahí, este acuerdo probablemente vendrá con efectos secundarios devastadores.

Se han hecho algunos avances en el borrador del acuerdo sobre cuestiones como la reducción del incremento máximo de la temperatura media global, un objetivo de 2 a 1.5 grados o la eliminación del término neto cero en un solo artículo (mientras que ha sido incluido en muchas otras partes). Sin embargo, en el segundo aspecto se hace evidente que estos avances llevarán a devastadores contragolpes en otros asuntos. El límite de 1.5 grados ha sido aceptado por la mayoría de los 195 países que asistieron a la Conferencia de las Partes, pero todavía está siendo cuestionada por países clave, como Arabia Saudita y sus aliados. Si el límite de 1.5 o incluso de 2 grados es un objetivo realista o no, es otra cuestión. En cuanto a los objetivos de reducción de emisiones voluntarias entregadas por los países a través de sus Intenciones Nacionales de Contribuciones Determinadas (INDCs, por sus siglas en inglés), la suma de las emisiones globales daría lugar a un aumento nefasto de al menos 3 grados. Adicionalmente, la mayoría de las INDCs, así como el borrador del acuerdo, debilitan o ignoran totalmente los acuerdos existentes, tales como el SDG 15.2 – cero deforestación hasta 2020 – por completo. Como un delegado de Indonesia destacó en un evento paralelo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) en París «la deforestación cero no tiene sentido».

Por otra parte, si la meta de 1.5 grados se aprueba, podría suceder a expensas de los más vulnerables en cuanto a los asuntos financieros y de compensación. EE.UU. parece estar pretendiendo acabar con un mecanismo que podría compensar a los países en desarrollo por la pérdida y el daño ocasionado por los efectos del cambio climático, al excluirlo específicamente del acuerdo. Adicionalmente, las responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades (CBDR-RC, por sus siglas en inglés) parecen estar cada vez más cuestionadas por los países desarrollados que tratan de evitar el suministro de apoyo financiero, de tecnología y de transferencia de conocimientos a los países en desarrollo y pagar su parte equitativa para combatir el cambio climático. Todo esto llevaría a consecuencias devastadoras para los más vulnerables, particularmente en los pequeños estados insulares y otras partes del mundo altamente vulnerables al cambio climático.

Otra cuestión que hace que el posible acuerdo de París sea un trato sucio, es el hecho de que ciertas decisiones están ingeniosamente escondidas en el texto y, por tanto, podrían ser aprobadas sin obtener mucha atención por parte del público en general. Esto podría ocasionar consecuencias desastrosas, en particular, la violación de los derechos humanos y la compensación de las emisiones a una escala muy grande. Brasil, por ejemplo, está presionando por una versión ampliada del controvertido Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). El pasado ha demostrado que los proyectos REDD+ financiados por el Mecanismo de Desarrollo Limpio, por ejemplo, ayudaron a los países desarrollados a compensar sus emisiones y han llevado a la apropiación de tierras, la transformación de los bosques en plantaciones de monocultivos, el desplazamiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales y su restricción en el acceso al agua y a otros recursos fundamentales, particularmente esenciales para las mujeres que se encuentran entre los más vulnerables. El mecanismo propuesto por Brasil (actualmente acordado bajo el nombre de Mecanismo de Desarrollo Sostenible) es en su naturaleza un enfoque mucho más holístico debido a una definición muy vaga en el borrador. Esto podría significar que todo tipo de proyectos en países en desarrollo y en países desarrollados se incluirían en virtud del mismo, dejando que los países compensen aún más sus emisiones. Adicionalmente, en el texto no se define específicamente cómo enfrentar los problemas de uso del suelo. Especialmente en este campo, en coherencia con las normas y los acuerdos vigentes (por ejemplo, el CDB, las directrices voluntarias del CFS), los derechos humanos son esenciales y se deben garantizar bajo cualquier posible acuerdo.

Lamentablemente, un verdadero acuerdo está muy lejos de ser alcanzado, mientras que las falsas soluciones se revelan cada vez más. Por tanto, nuestra única opción es poner todo nuestro esfuerzo en prevenir lo peor, esto implica resaltar las soluciones erróneas que están sobre la mesa.

 

*Simon Fischer trabaja como voluntario para Global Forest Coalition (GFC)

8 dic, 2015
Posted in Blog, Forests, trees and climate change