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Del turismo y otros demonios…

Por Isis Alvarez*

El pasado diciembre se llevó a cabo en la ciudad mexicana de Cancún, la 13era Conferencia de las Partes al Convenio en Diversidad Biológica (COP13-CDB), el cual es uno de los tratados internacionales jurídicamente vinculantes más importantes del planeta en lo que respecta a recursos naturales. En esta edición no13, el tema principal ha sido el transversalizar la biodiversidad en la agricultura, las pesquerías, y el turismo. Esto quiere decir que, cada una de estos sectores debe tener en cuenta la biodiversidad en cada uno de sus planes y proyectos. Lo que no es del todo claro, aún, es si el resultado de estas negociaciones plasmadas en las múltiples páginas de los acuerdos adoptados por cerca de 193 gobiernos, realmente influirán sobre el manejo global de los recursos naturales y la biodiversidad, y que directamente influyen sobre su conservación.

Teniendo en cuenta que, el 2017 es el año Internacional del Turismo según la ONU, es necesario volcar nuestras miradas sobre la industria del turismo ya que, según mis propias experiencias, es muy poco el vínculo en el mundo real que existe entre turismo y conservación de la naturaleza; la forma en que el turismo se ha venido desarrollando poco o nada se relaciona con el cuidado del medio ambiente, la biodiversidad y los aspectos sociales, lo que de entrada me lleva a afirmar que no hay turismo sostenible a la vista. Además, en varios de los foros, encuentros, cumbres y reuniones sobre medio ambiente a nivel de la ONU y agencias internacionales, es poco lo que se habla del verdadero impacto del turismo, una industria considerada la 4ta en el mundo por la cantidad de dinero que mueve, según la OMT (Organización Mundial del Turismo). De hecho, después de casi 20 años de diálogos en el CDB sobre turismo, esta industria emerge como un verdadero acelerador del colapso ecológico[1].

A mi parecer, el término de sostenibilidad que se utiliza al referirse al ‘turismo sostenible’ y que se supone debe comprender los tres pilares: ambiental, social, y económico, resulta incomprendido incluso en esta área. La sostenibilidad en la industria del turismo no se relaciona con el medio ambiente, es netamente de carácter económico. Lo que la mayoría entiende por sostenible aquí es la capacidad de generar negocios estables a largo plazo, o sea ‘sostenibles’. Desafortunadamente, no se tiene en cuenta cómo se desarrolla el turismo en cierta área y cómo impacta al medio ambiente y a su población local; si es sostenible en términos de capacidad de carga del ecosistema y para la dinámicas sociales, culturales y económicas de la comunidad que allí habita. La nueva política del CDB resalta al turismo como un precursor del ‘crecimiento económico sostenible’ lo que casi garantiza la eventual intensificación de la pobreza[2]. Y es aquí justamente en donde existe una de las amenazas más grandes que tiene la biodiversidad actualmente a medida que un sinnúmero de proyectos mal llamados ‘sostenibles’, se van expandiendo ciega e indiscriminadamente alrededor del mundo.

Y aunque muchas economías locales todavía funcionan en torno al turismo, no siempre las poblaciones locales se alcanzan a beneficiar de éste debido a que el desarrollo del turismo pocas veces obedece a parámetros sociales y/o ambientales, y en el peor de los casos, dichas poblaciones terminan siendo marginalizadas e incluso desplazadas para dar paso al turismo masivo generalmente a manos de la inversión extranjera. Un clásico ejemplo es el caso de Cancún, México –sede de la COP13 del CDB – en donde la población local fue desplazada de las costas y ha tenido que reubicarse en otras zonas debido a la invasión de mega-resorts responsables de la tala indiscriminada de bosques de manglar. De hecho, cuando se anunció a Cancún como la sede de la COP13, hubo protestas por parte de grupos ambientalistas debido a la tala de 57ha del bosque de manglar de Tajamar que acabó con especies de flora y fauna, todo con el fin de construir (otro) complejo turístico[3].

Para los habitantes de Cancún ‘ir a la playa’ implica salir casi de la ciudad para buscar áreas que no estén dentro de los predios de los costosos hoteles, dolarizados en su mayoría. La zona hotelera de Cancún se puede comparar con un balneario en la Florida y muchos de los negocios y tiendas que allí se encuentran, son solo sucursales de reconocidas marcas foráneas. Como contaba Alberto -un conductor de bus local- el modelo del ‘all inclusive’ (todo incluido) que invadió a Cancún desde finales de los 90, ha sido precisamente uno de los encargados de deteriorar la economía local haciendo que Cancún sea un destino turístico especialmente dirigido hacia los extranjeros; anteriormente – cuenta Alberto – la comunidad se beneficiaba de los diferentes servicios que podían ofrecer a los turistas como comidas, paseos, acomodación en hoteles familiares, etc. Pero con el advenimiento del modelo ‘americano’ (como conocen al ‘todo incluido’), “el turista viene de Alemania, en una aerolínea alemana, se queda en un hotel alemán y hasta consume alimentos y bebidas traídas de allí’, entonces ¿cuáles son los beneficios que le quedan a la población local?” explica Alberto. Muchos mexicanos han tenido que abandonar Cancún en los últimos años debido a la falta de oportunidades y el alto costo de vida mientras que la economía la dominan las grandes empresas hoteleras extranjeras.

En Cozumel, una isla no muy lejos de allí, el caso no es muy diferente con el agravante de las frecuentes llegadas de enormes cruceros a un área con importante vida marina que contiene una parte representativa del arrecife del caribe mesoamericano, la segunda barrera de coral más grande del mundo. Por ejemplo, aquí las artesanías de coral negro son muy populares ya que son representativas del área, pero se han decimado sustancialmente debido a la sobre-explotación y al cambio climático. Sin embargo, no es raro encontrarlo todavía en las diferentes tiendas sin que haya mecanismos de regulación efectiva que aseguren la disponibilidad del coral a largo plazo. Así, el turismo insostenible usualmente se acompaña del turismo irresponsable ya que, por ejemplo, es fácil encontrar “atracciones” turísticas que involucran vida marina en condiciones precarias, como ‘la Playa de las Rayas’ aquí en Cozumel; en un pequeño encierro se encuentran hacinados varios individuos y los turistas pueden entrar allí e interactuar directamente con ellas ocasionándoles estrés, un verdadero riesgo teniendo en cuenta que éstas pueden atacar acarreando nefastas consecuencias.

Para SECTUR[4] del gobierno de México, el país tiene mucho potencial para el turismo ‘sostenible’, y seguramente sí si no fuera por la confusión respecto a lo que implica la ‘sostenibilidad’ genuina. En una presentación por parte de un representante de la OMT durante la COP13, se dio como ejemplo un proyecto ‘turístico sostenible’ en donde se incluían campos de golf. Es bien sabido que un campo de golf representa una catástrofe para un ecosistema pues no solo requiere grandes extensiones de tierra totalmente deforestada (‘limpia’) sino que también necesita grandes insumos de agua y pesticidas. Y es justo aquí en donde surge la pregunta respecto a qué es exactamente lo que hace al turismo ‘sostenible’, y por qué esa gran brecha entre un turismo ‘sostenible’ y el ecoturismo. Muchos de los sitios que se han mantenido conservados ha sido gracias a las decisiones colectivas de las mismas comunidades, como las iniciativas de turismo comunitario en la reserva de Sian Ka’an. Allí, las comunidades han mantenido un papel activo en el desarrollo de las actividades turísticas tanto en la toma de decisiones como en la ejecución, y todavía se pueden apreciar ecosistemas saludables en donde se respetan sus diversos componentes. Y aunque no siempre ha sido fácil avanzar con este tipo de iniciativas, cada vez se pueden encontrar más de estas opciones que necesitan apoyo.

Mientras tanto, en la costa de Oaxaca otra ciudad que ha padecido los efectos del desarrollo turístico masivo; en Huatulco, México un estudio concluye que, el desarrollo no-planificado del turismo de lujo en las costas, ha acarreado los problemas típicos de los proyectos de desarrollo, especialmente la segregación social, el incremento de barrios de invasión y la formación de enclaves económicos.[5] Ciertamente, Huatulco tiene problemas de agua, de basuras y de vivienda para los locales. A pesar de esto, durante la COP 13, SERTUR presentó a Huatulco como la última innovación en ‘turismo sostenible’. Este turismo mal llamado ‘sostenible’ va en contra de los principios mismos de sostenibilidad y al seguir el modelo de desarrollo industrial, necesariamente se alejará de los objetivos que buscan la armonía con el entorno, y que consecuentemente acarrearán el deterioro del lugar y de la dinámica social de la población que la habita.

La planeación en el turismo es tan necesaria como la planeación de cualquier otro proyecto de desarrollo; así como se ha generalizado hacer un llamado para fomentar las energías renovables y alejarse de los combustibles fósiles, por ejemplo, también debe existir un claro llamado hacia el turismo verdaderamente sostenible y responsable en donde se fortalecen las iniciativas comunitarias y todas aquellas que tienen dentro de sus objetivos el cuidado del medio ambiente, el respeto por los distintos organismos que en ellos habitan, y el reconocimiento de las culturas y costumbres de las poblaciones locales. Un turismo ‘inteligente’ en donde cada persona sea consciente de su impacto y lo minimice por medio de comportamientos sensibles a las realidades locales, en donde se respete el entorno y en donde no se altere el lugar después de su visita al grado de ser irrecuperable. Después de todo si usted tiene un invitado a su casa no le gustaría que cuando este se vaya, le deje allí toda la basura, haya maltratado a sus familiares, la hayan roto la TV, y otros impactos comparables con aquellos que suelen quedar en lugares donde se maneja el turismo sin conciencia, el turismo ‘bobo’.

[1] http://www.cbdalliance.info/en/wp-content/uploads/2016/12/ECO-54_-7-DEC-12.pdf

[2] Ibid.

[3] http://www.proceso.com.mx/427335/promueven-peticion-para-quitar-a-cancun-sede-de-cumbre-ambiental

[4] http://www.gob.mx/sectur/

[5] State-Planned Tourism Destinations: The Case of Huatulco, Mexico. Tourism Geographies 7(2):138-164 · May 2005

*Isis Alvarez es Asesora en temas de género y campaña de bioenergía

Foto: Muhammad Ikhwan

2 mar., 2017
Posted in Defending Rights, Supporting Community Conservation, Noticias