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Iniciativa de Resiliencia de Conservación Comunitaria en Uganda

community conservation uganda

 

INTRODUCCIÓN

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En Uganda, la Iniciativa de Resiliencia de Conservación Comunitaria (CCRI por sus siglas en inglés) se inició en el 2014. Esta iniciativa aún está en marcha y está siendo implementada por la Asociación Nacional de Profesionales del Medio Ambiente (NAPE por sus siglas en inglés) en los pueblos de Bukaleba, Kalangala y Butimba, al este, centro y suroeste de Uganda. Las comunidades de estos territorios dependen sobre todo de los bosques, pero también practican agricultura de rotación y pesca. Las comunidades dependen de la tierra y los recursos forestales para prácticas tradicionales como medicina, prácticas culturales y alimento espiritual.

NAPE seleccionó estos lugares basándose en un conjunto de criterios que incluyen asuntos de tenencia de tierras,  propiedades de la comunidad, participación de múltiples partes interesadas, gestión racional de los recursos naturales y retos relacionados con inversores que requieren estrategias proactivas de oposición.
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La situación sobre la tenencia de tierras en las áreas seleccionadas es precaria. Por ejemplo, en Bukaleba, la comunidad vive en un área clasificada como tierra pública. La comunidad no tiene títulos sobre la tierra, solo acceso y uso de la misma. En el contexto de esta inseguridad sobre la tenencia de tierras, la evaluación CCRI se centró en iniciativas de conservación comunitaria, amenazas a estas iniciativas, organización de la comunidad y estructuras de consulta.

RESILIENCIA DE CONSERVACIÓN COMUNITARIA EN UGANDA

La comunidad de Bukaleba práctica la agricultura sostenible de pequeña escala y el pastoreo. El área tiene también sitios culturales significativos, cementerios y árboles sagrados que son conservados por la comunidad. En Kalangala, las comunidades usan el conocimiento tradicional para gestionar los recursos pesqueros y el pastoreo en áreas de su territorio. En Butimba, las comunidades han colaborado con otras organizaciones de conservación para llevar a cabo actividades sostenibles de conservación incluyendo la restauración de bosques y cursos fluviales así como la mejora de prácticas agrícolas. No hay datos científicos oficiales disponibles sobre el impacto biológico de las iniciativas de conservación de estas comunidades, pero las mismas comunidades han experimentado impactos positivos en términos de disponibilidad sostenida de recursos biológicos, lo cual indica un impacto biológico positivo.

Las tres comunidades se enfrentan a numerosas amenazas internas. Estas incluyen un alto grado de centralización en la toma de decisiones que es susceptible de corrupción, la exclusión de las mujeres en la toma de decisiones así como la falta de capacidad y recursos para alcanzar y defender sus derechos. Las amenazas externas ponen en peligro la tenencia de tierras de las comunidades y la soberanía alimentaria. Las amenazas externas incluyen prospecciones petroleras en el área de Butimba y en general en la región de Albertine, actividades de plantación de bosques en el área de Bukaleba por parte de una compañía privada de forestación Noruega que gestiona 9,165ha de plantación y proyectos de comercio de carbono, y plantaciones de palma de aceite en el distrito de Kalangala por parte de Oil Palm Uganda Limited.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES PRELIMINARES

En medio de estas amenazas, las comunidades se están organizando así mismas de maneras que aseguren que habrá repuestas efectivas, y han identificado estrategias orientadas a dar soluciones. El desarrollo de capacidades en la comunidad es crucial para demandar sus derechos sobre la tierra, agua y saneamiento. Como parte de esto, es necesario que las comunidades mapeen sus territorios y las áreas conservadas por la comunidad para asegurar su protección. Además, se necesita documentar las iniciativas de conservación comunitaria e investigar sus impactos biológicos. Se deben fortalecer las estructuras de representación de la comunidad para desarrollar una visión comunitaria colectiva, y es necesario que se comparta el conocimiento entre comunidades para que aprendan y desarrollen estructuras para gestionar conflictos y protocolos bioculturales. Las mujeres necesitan ser incluidas en los procesos de toma de decisiones a todos los niveles.

Asimismo, también se debería incluir el desarrollo de conexiones entre comunidades e instituciones nacionales, oficiales gubernamentales y organizaciones internacionales. También es importante fortalecer el dialogo entre las comunidades y las compañías que dirigen las plantaciones y las operaciones de extracción de petróleo para fomentar estrategias de inversión que afiancen los derechos y respeten el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades. Esto implicaría la capacitación de las empresas para respetar los derechos humanos en línea con los Principios Rectores de la Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos. Las iniciativas que hay curso para obligar a Uganda a cumplir su deber de respetar y proteger los derechos humanos, incluyendo de las acciones de las corporaciones transnacionales, necesitan apoyo. Se tienen que desarrollar nuevas legislaciones que reconozcan las tierras de las comunidades, áreas conservadas por las comunidades y el conocimiento tradicional. Las comunidades aceptaron que NAPE juegue el papel de facilitador en algunas de estas soluciones.

TESTIMONIO

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“Hemos vivido en Bukaleba durante siglos. Este es el único hogar que conocemos y conoceremos nunca. Pero a pesar de esta conexión histórica, nuestros derechos sobre las tierras nunca han sido reconocidos. Nuestra tierra está clasificada como pública y el gobierno se la ha arrendado a inversores privados para establecer plantaciones. Nuestros sitios culturales, cementerios y árboles sagrados han desaparecido para siempre”

-Mohamad Ndikulwange, anciano del pueblo, Bukaleba

7 sep, 2015
Posted in community conservation resilience initiative, Supporting Community Conservation