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El CPLI y la Repatriación de los TK en el Contexto del Pacífico

Por Sapa Saifaleupolu del Ole Siosiomaga Society Inc. (OLSSI), Samoa

Un total de dos semanas han pasado desde la novena reunión del Grupo de Trabajo de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) sobre el Artículo 8(j) y Disposiciones Relacionadas, que se celebró del 4-7 de Noviembre en Montreal. Es el momento de reflexionar sobre la gran cantidad de información compartida, y lo más importante, lo que significa para un país insular pequeño y aislado en el Pacífico, como Samoa. Por tanto, este relato toca brevemente las reuniones del comité del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad (FIIB); en particular, las discusiones sobre el Artículo 8(j), ya que tiene un gran significado para los pueblos indígenas y las comunidades locales (IPLC por sus siglas en inglés) en esta parte del mundo. Esta oportunidad no podría haber llegado en un mejor momento, debido a que varios Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS por sus siglas en inglés) del Pacífico incluyendo Samoa, están pasando por reformas agrarias – algunas de las cuales pueden ser perjudiciales para los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Como un recién llegado a la escena mundial, encontré que las discusiones eran muy esclarecedoras y gratificantes. De hecho, las discusiones abarcaron una serie de temas muy importantes relacionados con el artículo 8(j). En este espacio limitado, la atención se centrará sólo en dos temas – en el consentimiento libre, previo e informado (CPLI) y la repatriación de los conocimientos tradicionales (TK por sus siglas en inglés) asociados con el uso y aplicación de los recursos genéticos, ya que su aplicación afectará drásticamente a los IPLC.

El CPLI

Las discusiones del comité del FIIB fueron profesionales y apasionadas y todos estaban totalmente comprometidos con la búsqueda de la oferta más justa y completa relacionada con los IPLC, y el acceso y distribución de beneficios (ABS) con CLPI y la repatriación de los conocimientos tradicionales (TK). En cuanto al CLPI, hubo un acuerdo claro en el comité del FIIB con respecto a que este es el mejor enfoque, en este punto en el tiempo, para enfrentar las dificultades del ABS en el marco del Protocolo de Nagoya. De hecho, en un contexto más general, el CLPI, cuando es modificado y administrado correctamente, tiene un significado propio y una utilidad para los IPLC a largo plazo.

Sin embargo, al enfocarse específicamente en los SIDS del Pacífico, con el estado actual del CLPI es muy poco probable que se establezca una administración adecuada del mecanismo del ABS. La propia naturaleza del sistema de tenencia común que controla los recursos terrestres y marinos tradicionales en la mayoría de los SIDS del Pacífico, hace que el estado actual del CLPI sea una limitación para la aplicación exitosa del AB, por tanto, es una vía irrelevante para la entrega de un ABS justo y equitativo del uso de materiales genéticos y conocimientos tradicionales asociados. Esto significa que a pesar del fuerte apoyo que han recibido los IPLC en otras partes del mundo, el CLPI puede ser ejecutado de forma justa bajo las leyes tradicionales o consuetudinarias.

Cuando el CLPI se aplica, como lo están haciendo en este momento en los SIDS del Pacífico, como Samoa, una situación volátil se puede generar dentro de las familias extendidas y en las comunidades, lo cual derrota el propósito entero por el que este se desarrolló. Los recursos terrestres y marítimos en el contexto familiar son propiedad de toda la familia extendida, con el jefe supremo como el fiduciario y el pueblo, representado por el consejo de jefes, como la máxima autoridad y el propietario. Esto simplemente significa que cada miembro de la familia tiene derecho al acceso y el uso de cualquiera de estos recursos con la bendición del líder de la familia o el jefe supremo. El sistema de tenencia proporciona una garantía para cada miembro de la familia, y el intercambio recíproco de los productos de la tierra y el mar ha sido un aspecto clave en el uso de estos recursos, lo que la hace una estrategia muy eficaz y sostenible de gestión de recursos.

La dificultad con el CPLI radica en el hecho de que la gente de varios SIDS del pacífico ha estado emigrando durante los dos últimos siglos a los países desarrollados del Pacífico como Nueva Zelanda, Australia y los EE.UU. Las familias están viviendo lejos y cada uno de los miembros de la familia, en el marco del derecho tradicional, tiene derecho a dar su consentimiento, por tanto, conseguir un CPLI es una tarea difícil. Esta es una situación frágil, ya que los gobiernos de los SIDS del Pacífico están ratificando el Protocolo de Nagoya sin rectificar las insuficiencias existentes en el CPLI. Parece haber una actitud insensible en los gobiernos de los SIDS del Pacífico hacia aquellos que emigraron voluntariamente a Nueva Zelanda, Australia y EE.UU, en busca de mejores oportunidades de educación, salud y empleo. El CLPI está íntimamente ligado a los derechos humanos y si los gobiernos avanzan sin una modificación adecuada, se estarían violando los derechos humanos – exactamente lo contrario de lo que se pretende lograr con el CPLI.

Adicionalmente, los familiares ausentes han estado enviando dinero a sus familiares residentes durante años. Estas remesas han desempeñado, y seguirán desempeñando, un papel importante en las economías de los SIDS del Pacífico. Las remesas en relación con el PIB en varios SIDS del Pacífico se encuentran entre las más altas del mundo. Y sus emigrantes realizan una contribución significativa a la reducción de la pobreza, así como también promueven el ahorro, la inversión y el capital humano. Adicionalmente, los emigrantes no sólo realizan envíos a sus familias inmediatas y extendidas, sino también a las organizaciones comunitarias como las iglesias, los clubes de la comunidad y los fondos de ayuda. Sin las remesas, algunos SIDS del Pacífico estarían en apuros económicos, mucho más de lo que lo están actualmente.

La contribución de los emigrantes a sus respectivas familias y a sus países es enorme. A pesar de que están físicamente ausentes de sus hogares de origen, las remesas han sido una contribución a un cambio de vida para muchos y su influencia perdurará mientras los emigrantes continúen dando aportes a sus economías y países de origen. Por tanto, los gobiernos deben reconocer tanto los enormes aportes de los emigrantes a la economía local, como sus derechos a la tierra y a los recursos marinos. Aunque son desplazados, literalmente, su presencia se siente vivamente en sus hogares y en sus comunidades de origen, y aún siguen afectando el proceso socio-político local de la toma de decisiones. De esta forma, el CPLI también debe respetar los derechos de los emigrantes que en este momento están conservando efectivamente la biodiversidad a través de las remesas. La aplicación de las leyes tradicionales para administrar el CPLI no funcionará debido a que estas leyes fueron originalmente diseñadas para salvaguardar los derechos de cada miembro de la familia, independientemente de su lugar de residencia. La aplicación del CLPI en los SIDS del Pacífico sin el consentimiento de los miembros ausentes (que están aportando continuamente a las familias, los pueblos y la nación a través de las remesas), no se está haciendo de forma justa cuando se percibe desde las leyes tradicionales. Es difícil tener una disposición genuina de participación-beneficio, por falta de una aplicación efectiva del CPLI en los pueblos indígenas, que incluye los emigrantes que se encuentran en varios países desarrollados en el extranjero.

La Repatriación de los Conocimientos Tradicionales (TK)

Por otro lado, la repatriación de los conocimientos tradicionales asociados a los usos y prácticas de material genético es un aspecto realmente importante para el CPLI de los SIDS del Pacífico. Todos los países insulares del Pacífico en el pasado eran colonias o territorios pertenecientes a las grandes potencias mundiales. Durante esos años de ocupación extranjera, algunas de las tierras consuetudinarias que pertenecían a los IPLC fueron alienadas por medios sinuosos. Por ejemplo, en Samoa, tres aldeas fueron desplazadas forzosamente por el poder extranjero (Nueva Zelanda y EE.UU.) para dar paso a un aeropuerto durante la segunda guerra mundial. Desde entonces, estos pueblos nunca volvieron a tener el control sobre estas grandes extensiones de tierra favorables para el cultivo. Pero al igual que muchos IPLC, estas tierras representan la identidad y los medios de subsistencia de aquellos desplazados. Desde entonces, los pueblos indígenas de estas comunidades han sido marginados y siguen luchando para sobrevivir debido a la falta de acceso a una tierra apta para el cultivo y a recursos marinos en sus ubicaciones actuales.

De acuerdo con el Informe de la Consulta Internacional de los Indígenas y las Comunidades Locales sobre el Acceso y la Participación en los Beneficios y el Desarrollo de un Régimen Internacional – «La reunión de Expertos hizo énfasis en que cualquier discusión sobre los arreglos de distribución de beneficios debe hacerse siendo conscientes del hecho de que las injusticias del pasado han dejado a la mayoría de los pueblos indígenas en la pobreza y la marginación.» Esto de hecho es algo justo, ya que es probable que dé paso al tema de la repatriación, sin embargo, la declaración debió hacer alusión al hecho de que las mismas injusticias pasadas también han dado lugar a la pérdida de muchas vidas indígenas. Es parte de la diplomacia normal el utilizar un lenguaje genuinamente convincente; pero no hay nada más convincente que exponer la simple verdad. Todo el informe, en este sentido, se ve absolutamente fantástico y parece ser interesante para muchos, el problema sin embargo es que algunos detalles son omitidos – los mismos detalles que son significativos para algunos grupos y comunidades indígenas.

La idea de la repatriación de las tierras a los desplazados – los legítimos propietarios y custodios, no trata sólo de las tierras. También se trata de toda la biodiversidad y los ecosistemas que los pueblos indígenas disfrutaron y aprendieron a manejar antes de ser desplazados. Esto no debe considerarse como algo aislado de la repatriación de los conocimientos tradicionales porque ambos tratan acerca del uso de material genético para mejorar la calidad y el nivel de vida dentro de los IPLC. Por tanto, la repatriación de estas enormes extensiones de tierras debe proporcionar a los desplazados más acceso a la biodiversidad, y de ese modo aplicar sus conocimientos sobre los recursos genéticos como parte de las actividades diarias en soporte a sus medios de subsistencia.

Aunque la repatriación aquí se centra en los conocimientos tradicionales asociados con el uso de los recursos genéticos, también es crucial para que los IPLC desplazados vuelvan a conectarse con su lugar de origen. La repatriación de los IPLC desplazados fortalecerá su identidad cultural y revivirá las habilidades y capacidades subutilizadas para promover el uso de los TK con influencia conservadora sobre los recursos terrestres y marinos. La repatriación de los IPLC en este punto, a través de la perseverancia del CDB para conservar y proteger la biodiversidad para todas las generaciones es un acto de justicia, por lo tanto, debe tener una influencia liberadora con respecto a los derechos humanos que han sido violados por un largo tiempo. La oportunidad de participar en la reunión de la CDB en Montreal llegó en un momento crucial, cuando los IPLC en los SIDS del Pacífico están cada vez más involucrados en la lucha contra la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Cuando se administre correctamente, la repatriación de los conocimientos tradicionales proporcionará un entorno propicio para que los IPLC apoyen y participen más en las iniciativas del CDB en los SIDS del Pacífico, donde la biodiversidad es limitada, frágil y extremadamente vulnerable a los impactos del cambio climático.

El Jefe Charles Patton de la Nación Mohawk abrió la reunión del Grupo de Trabajo del Artículo 8(j) y dio la bienvenida a los delegados al territorio tradicional Mohawk.

2 dic, 2015
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