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Cobertura Forestal 55 – Los cuatro grandes motores de la deforestación: carne de res, soja, madera y aceite de palma

12 Apr, 2018
Posted in agrofuels, bio energy, Biomass and Bioenergy, forest cover, Forests, Life as Commerce, Livestock, , Unsustainable Livestock Production

Bienvenidos a la edición No. 55 de Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques. Este boletín proporciona un espacio para que activistas de justicia ambiental de todo el mundo expongan sus puntos de vista sobre políticas internacionales relacionadas con los bosques.

El número 55 de Cobertura Forestal analiza el comercio de cuatro productos básicos esenciales: carne de res, soja, madera y aceite de palma, que juntos son los principales motores de la deforestación en el mundo. La demanda de estos productos básicos está dando lugar a que grandes extensiones de bosques sean reemplazadas por vastas plantaciones de monocultivos y pastos, especialmente en el sur global. La carne de res es el principal culpable de la deforestación y el clareo de bosques para dar paso a los pastos, y fue responsable del 71% de la deforestación en siete países de América Latina. El aceite de palma es el segundo motor y está llevando a la deforestación grave del sudeste de Asia- ¡en Indonesia cada hora se pierde en bosques el equivalente a 300 campos de fútbol por el aceite de palma! Esta edición nos trae historias de todo el mundo donde los bosques y las comunidades se enfrentan a los impactos de la producción y el comercio en estos productos básicos. También muestra campañas de comunidades en todo el mundo luchando para detener estos motores de pérdida de bosques.

Puedes descargar la versión para imprimir (alta resolución / baja resolución) o leer los artículos individuales abajo. Para subscribirse al boletín, por favor envíe un email a gfc@globalforestcoalition.org.

 

Contenidos:
Introducción Cobertura Forestal 55
¿Quemar árboles para salvar los bosques? La mitología de la bioenergía
El aceite de palma y el acaparamiento de tierras en Camerún
Biocombustibles para la aviación: ¿a punto de despegar?
Pinares naturales ricos en biodiversidad amenazados por la tala en Suecia
El Comercio creciente de biocombustibles y biomasa destruye los bosques de la República Checa
Menos carne, más bosques: El trabajo de Brighter Green en China
¿Qué sacrificamos por un pedazo de carne de primera?


Introducción Cobertura Forestal 55

Por Ashlesha Khadse, Global Forest Coalition, India

Alysson D. Flynn/Flickr

El comercio internacional y nacional en solo cuatro de los productos básicos clave—carne de res, soja, madera y aceite de palma—son las principales causas de la deforestación en el mundo. El aumento en la demanda por estos productos, destruyen los bosques y está provocando que grandes extensiones de bosque sean reemplazadas por vastas plantaciones de monocultivos y pastos, especialmente en el sur global.

La carne de res es el principal culpable de la deforestación, y Sudamérica, hogar de los bosques tropicales más valiosos del mundo, es una región impactada dramáticamente por la demanda de productos pecuarios. Por ejemplo, se encontró que entre 1990 y 2005, la tala de bosques para dar paso a los pastizales fue responsable del 71% de la deforestación en siete países latinoamericanos. [1] Después de la carne de res viene el aceite de palma que debido a sus impactos climáticos, ya que está provocando una grave deforestación en el sudeste de Asia: en Indonesia, cada hora, se pierde en bosques el equivalente a 300 campos de fútbol debido a la siembra de aceite de palma. [2]

De hecho, estos impactos están siendo experimentados en todos lados, incluso en Europa y América del Norte. Esta 55ª edición de Cobertura Forestal nos trae historias de todo el mundo donde los bosques y las comunidades enfrentan a los impactos de la producción y el comercio de estos productos básicos. También muestra las campañas que se han emprendido alrededor del mundo a medida que la gente lucha para frenar estos motores de pérdida de bosques._

La organización Biofuelwatch está a la vanguardia de las campañas para frenar el uso de madera para combustible a escala industrial. El artículo de Rachel Smolker revela la manera en que se están talando los bosques en el sureste de los Estados Unidos para crear ‘pellets’ (gránulos) de madera para exportar a Europa como biocombustibles supuestamente “sostenibles”, dejando en evidencia no sólo la escala de este comercio destructivo, sino también la manera en que se está contribuyendo activamente a la deforestación y el cambio climático.

El artículo del Centro para el Medio Ambiente (CED, por sus siglas en inglés) habla de los impactos tangibles de la producción del aceite de palma sobre comunidades y países, y nos muestra cómo las empresas transnacionales han estado acaparando grandes extensiones de tierra para producir aceite de palma en Camerún. Detrás de la producción de aceite de palma existen graves violaciones de los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente. A pesar de esto, hay un creciente interés en el aceite de palma como fuente “sostenible” de combustible. De hecho, la altamente contaminante industria de la aviación también está buscando cambiar hacia los biocombustibles a base de aceite de palma, tal como se describe en el artículo de Almuth Ernsting. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) – una agencia especializada de las Naciones Unidas que regula la industria de la aviación – ha estado presionando por el uso de biocombustibles como fuente de combustibles “renovables”, una idea completamente errónea.

Kristina Bäck también nos muestra cómo estos problemas no son exclusivos del Sur Global, brindándonos una historia desde Suecia. La Agencia Forestal Sueca ha otorgado controversiales permisos para talar bosques vírgenes de antigüo crecimiento como el Paisaje del Bosque Ore. Suecia ha estado tratando de eliminar gradualmente los combustibles fósiles, reemplazándolos con lo que se considera ser energía renovable, incluida la biomasa a base de madera procedente de bosques de antigüo crecimiento, tanto desde dentro de sus propias fronteras como también mediante la importación de pellets de madera. [3,4] Muchas de estas empresas forestales, como la estatal Sveaskog descrita en el artículo, están certificadas por agencias como el Consejo de Manejo Forestal (FSC, por sus siglas en inglés), mostrándo cuan engañosas e insignificantes pueden ser estas certificaciones. Zdeněk Poštulka también nos muestra cómo el comercio de biomasa para la bioenergía dentro de la UE está desvantando humedales, granjas productivas, y bosques en la República Checa.

La producción de carne y productos lácteos es otro impulsor de la pérdida de bosques, tal como se ha destacado en ediciones anteriores de Cobertura Forestal, [5] aunque también existen historias de esperanza; Wanqing Zhou nos lleva a China para hablar del trabajo innovador de su organización, Brighter Green, sobre el consumo de carne en ese país explorando los vínculos con la creciente deforestación en América Latina debido a la producción de carne.

Finalmente, Mary Louise Malig destaca información referente a las negociaciones del comercio mundial y los acuerdos comerciales como impulsores de esta pérdida de bosques. Las negociaciones UE-Mercosur que describe en su artículo son un ámbito clave para que los países del Mercosur aumenten sus exportaciones a la UE, posiblemente a costa de los bosques latinoamericanos. Las negociaciones, si se finalizan, beneficiarán a los agronegocios y conducirán a una mayor expansión de la producción de carne y materias primas, especialmente la soja para piensos, en detrimento de los bosques y las mujeres y hombres que dependen de los mismos para su sustento diario.

 

[1] De Sy et al (2015). Land use and related carbon losses following deforestation in South America, De Sy V, Herold M, Achard F, Beuchle R, Clevers JGPW, Lindquist E & Verchot LV, 2015 http://www.cifor.org/library/5892/landuse-patterns-and-related-carbon-lossesfollowing-deforestation-in-south-america/

[2] https://deforestationandpalmoil.weebly.com/uploads/1/8/8/5/18854416/wwf.pdf

[3] http://www.fern.org/sites/fern.org/files/Biomass%20imports%20to%20the%20EU%20final_0.pdf

[4] http://bio-fuel-watch.blogspot.in/2011/02/controversial-logging-exposes-swedens.html

[5] https://globalforestcoalition.org/resources/forest-cover-issues/forest-cover-49-meat-driver-deforestation/


¿Quemar árboles para salvar los bosques? La mitología de la bioenergía

Por Rachel Smolker, Biofuelwatch, EEUU y CMF Miembro de la Junta

Dogwood Alliance

La agricultura, la ganadería y la tala de árboles siguen siendo las causas principales de la deforestación, aunque la llamada bioenergía comercial “moderna” a escala industrial juega un papel cada vez más prominente. Aunque poco reconocido, actualmente más de la mitad de la energía clasificada como “renovable” en la UE, [1] y sólo un poco menos en los EEUU, proviene de la bioenergía (biocombustibles para el transporte y la quema de madera o árboles para producir electricidad). La publicidad de los combustibles renovables tiende a mostrar imágenes de paneles solares y turbinas eólicas evitando así la realidad menos atractiva de las columnas de humo, las haciendas industriales de soja y maíz, y las plantaciones de aceite de palma.

La concenciación respecto a los problemas producidos por la bioenergía a gran escala ha crecido unido a una producción masiva de literatura científica que sustenta ad infinitum que, debido a la gran huella ambiental y el tiempo requerido para la regeneración de bosques, la bioenergía a gran escala (en cualquiera de sus formas) produce más (y no menos) emisiones dañinas para el medio ambiente al tiempo que destruye la biodiversidad, desplaza la producción de alimentos y socava los derechos humanos.

Inicialmente Biofuelwatch centró su atención en la bioenergía proveniente de la madera cuando fue evidente que la quema de madera para la generación de electricidad se dispararía dramáticamente. En contraste con los biocombustibles líquidos a base de celulosa, por ejemplo, ésta es una tecnología simple y puede permitirle a las centrales de carbón y otra infraestructura de plantas generadoras de energía permanecer viables, motivo por el cual son preferidas por la industria de los combustibles fósiles.

Adicionalmente, la bioenergía a base de madera puede proporcionar energía de carga base (las 24 horas del día a lo largo del año) evitando así la necesidad de invertir en almacenamiento de electricidad e inter-conectores necesarios para que los métodos que no incluyan quema sean 100% viables. Además, la opinión pública sobre la quema de madera como fuente renovable de energía ha sido favorable: el público e incluso algunos ambientalistas lo consideran “natural”. Muchas organizaciones ambientalistas inicialmente promovieron la biomasa con entusiasmo, incluso aquellas que posteriormente cambiaron sus posiciones sobre el etanol cuando se reconoció que competían con la producción de alimentos. Con metas obligatorias establecidas y con subsidios, parecía claro que la madera para la biomasa sería una oportunidad fácil dentro de las fuentes renovables de energía y se expandiría a gran escala. Y lo ha hecho.

¿La cara real de la energía renovable? La biomasa se quema cada vez
más en las centrales eléctricas de carbón. nican45/Flickr

Las trampas y engaños respecto a las cifras perpetúan el mito de que la bioenergía a base de madera es neutral en cuanto a emisiones de carbono ya que los árboles que son quemados podrían eventualmente crecer, lo cual permite a los productores de electricidad decir que están reduciendo emisiones de carbono. Como resultado, la bioenergía a base de madera también recibe subsidios generosos por la quema de madera, al mismo nivel y, por lo tanto, en competencia directa con las energías renovables solar, eólica y geotérmica (no combustible).

Según la Agencia International de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), la producción de pellets de madera para la quema se ha disparado, de 6-7 millones de toneladas en 2006 a 26 millones en 2015, con un incremento anual del 14%, y se prevé que siga creciendo de manera exponencial. [2] La mayoría del intercambio internacional de pellets de madera tiene lugar entre los países europeos y entre los Estados Unidos y la Unión Europea, con compañías como DRAX, Oersted (anteriormente DONG), E.On y RWE, las cuales adquieren cantidades masivas de pellets de madera principalmente del sureste de los Estados Unidos. Un estimado de 35 plantas operan actualmente o están proyectadas a lo largo de dicha región, todas ellas con un apetito de madera voraz e insaciable. [3]

Mientras que la industria de la biomasa sigue alegando que sólo se utilizan los “desperdicios y los residuos”, queda tan claro como el agua que no es así—los patios de almacenamiento de estas plantas están llenas de árboles enteros, incluyendo todo aquello considerado como “de baja calidad” que no puede venderse como madera.

Una investigación sobre las prácticas de abastecimiento de madera de Enviva, el mayor productor de pellets de madera en los Estados Unidos, reveló que estaban utilizando árboles enteros provenientes de los pocos bosques bajos de madera dura que quedan en el mundo. [4] Según el Centro de Derecho Ambiental del Sur, más de 68.000 hectáreas de bosques húmedos están en alto riesgo debido sólo a esta planta de producción. [5] Enviva envía buena parte de sus pellets de madera a la planta de carbón DRAX en el Reino Unido, la cual ha sido adaptada en un 50% para utilizar pellets de madera. En 2016, DRAX quemó 6.6 millones de toneladas de pellets de madera [6] hechas de 13.2 millones de toneladas de madera (ya que dos toneladas de madera son utilizadas para la producción de una tonelada de pellets.

El consumo de madera de DRAX es 1.6 veces la producción total de madera del Reino Unido, [7] y aún así, todos los árboles talados convertidos en pellets y enviados alrededor del mundo para la quema proporcionan un mero 0,74% de la demanda de energía del Reino Unido. [8] Por unidad de energía generada, las emisiones de CO2 por la quema de madera son mayores incluso que las generadas por la quema de carbón. [9] Si sumamos las emisiones producidas por el envío de los pellets a lo largo y ancho del mar, las emisiones de las operaciones por procesamiento, transporte, secado y conversión en pellets, la pérdida de carbono en los suelos por la tala, y la pérdida de la fijación de CO2, cualquier otro beneficio climático se vuelve extremadamente difícil de identificar. Como recompensa por este absurdo, el gobierno británico otorga a DRAX la impresionante cantidad de €1.5 millones en subsidios cada día. [10]

La mayoría de las personas quedan sorprendidas e indignadas al escuchar esto por primera vez. “O sea que, ¿estamos talando bosques, procesándolos en pellets, enviándolos a todas partes, para ser quemados en plantas de carbón, llamándolo energía renovable y subsidiándolo como una solución al cambio climático?”, pregunta la gente atónita. No tiene sentido ni para un niño.

Y aunque muchas organizaciones han tratado el tema de la debacle de la bioenergía en los Estados Unidos y la Unión Europea (incluyendo la Alianza Dogwood, NRDC, la Asociación para la Integridad en las Políticas, Fern y BirdLife Internacional, entre otras), parecemos sumidos en debates eternos sobre el impacto de las emisiones de carbono y estándares de sustentabilidad, ocupados con reuniones, consultas y cabildeo. Nos esmeramos preparando informe tras informe detallando las falacias de la quema de árboles para generar electricidad; más de 800 científicos han escrito a diputados del parlamento europeo expresando su preocupación, afirmando que “Incluso si los bosques vuelven a crecer, el uso de la madera con fines para la quema incrementaría el carbono en la atmósfera y el calentamiento por décadas o siglos—como han demostrado muchos estudios—incluso cuando la madera reemplace el carbón, el petróleo y el gas natural.” [11]

Parece no tener sentido y, aun así, las políticas que apoyan la bioenergía basada en la madera (y la bioenergía en general) por lo general siguen intactas.

¿Qué deparará el futuro? A medida que más países se toman en serio el reto de enfrentarse al cambio climático, hay un mayor riesgo de que la bioenergía se presente cada vez más como una “solución”. Los nuevos desarrollos y compromisos relacionados con la bioenergía se perfilan en el horizonte. Los mercados asiáticos de los pellets de madera se han venido expandiendo, con una demanda creciente especialmente de Japón y Corea del Sur. China se ha trazado metas de sustitución de grandes porciones de carbón con pellets de madera.

Indicativo de esta tendencia general es la iniciativa conjunta “Plataforma del Biofuturo” que fue lanzada por 19 países en la reunión de noviembre de 2017 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bonn. Su objetivo es: “incrementar el uso de fuentes de baja emisión de carbono (por ejemplo, la biomasa) como base para la producción de energía, químicos y materiales. En un pasado no tan distante, el mundo dependía casi por completo de fuentes renovables, incluyendo la biomasa, para la comida, la energía y la vivienda. Les pedimos que se imaginen un futuro en el cual esto sea cierto nuevamente—muchas necesidades modernas incluyendo los plásticos, materiales de construcción, la ropa y, más importante, las energías pueden ser satisfechas con la biomasa. Se ha estimado que, para el 2050, la mitad de los químicos y materiales del mundo se pueden producir de recursos renovables”. [12]

Por supuesto, buena parte del mundo todavía depende completamente de la biomasa para la comida, la energía y la vivienda. Pero las comunidades que todavía dependen de la biomasa “tradicional” pertenecen a los menores consumidores de energía del mundo. Si las naciones ricas intentan sustituir la biomasa como fuente para sus demandas masivas de energías y materiales, en los niveles actuales de consumo de combustibles fósiles, sus demandas inevitablemente terminarían compitiendo con los usos tradicionales y la producción de alimentos—incluyendo con los agricultores rurales y los pueblos indígenas.

Incluso con los niveles actuales, queda claro que la bioenergía es un causante de la destrucción de los bosques pero, si los diferentes planes para expandir su uso llegan a aprobarse, incluyendo biocombustibles para la aviación y una vasta “bioeconomía”, nos podemos encontrar desnudando buena parte del planeta en una carrera sin sentido para “salvarla”.

A medida que los entusiastas de la bioenergía revisan los paisajes del planeta para evaluar los “potenciales globales de biomasa”, al mismo tiempo hay un creciente reconocimiento del importante papel que pudiesen jugar los bosques en evitar los peores impactos del calentamiento global. Hay mucha discusión sobre el potencial de re-establecimiento y restauración de bosques como una herramienta “fácilmente disponible” para la captación de carbono y otros beneficios.

Pero ¿cómo podemos reconciliar la masiva demanda de madera y cultivos para bioenergía con la protección y restauración de los bosques? Este es el dilema que enfrentan quienes toman decisiones —el problema proverbial de “obtenerlo todo”. Es este interrogante el que parece ser un gran manantial que se presta para la confusión y una retórica manipuladora sobre los bosques en el contexto del cambio climático.

Primero de todo y, fundamentalmente, la continua decepción inherente al fracaso de la FAO para distinguir entre bosques y planciones de árboles, muy a pesar de los muchos años de presión de la sociedad civil que exige una clara distinción. Pero el confundir los dos aporta el vacío conveniente para la industria maderera. Si la definición de “bosque” incluye una plantación industrial destinada a ser cosechada para la pulpa o la bioenergía, entonces los dueños de las plantaciones pueden afirmar que protegen un bosque a la vez que producen energía renovable: una manera de “obtenerlo todo”.

En los EEUU, la confusión, la terminología engañosa y la ignorancia profunda sobre la ecología forestal son las herramientas de quienes comercian con bosques incluyendo la industria de la biomasa, sedientos por desmontar leyes de protección de bosques. Por ejemplo, la administración de Donald Trump recientemente presentó un “Proyecto de ley de Bosques Resistentes”. Tras un bonito nombre, el propósito de la ley es abrir las tierras públicas para la tala masiva, a la vez que se eliminan los requisitos de estudios de impacto ambiental y se cierra la participación pública en el proceso de toma de decisiones.

Las industrias de la madera y la biomasa también tienen una campaña permanente de relaciones públicas basadas en la idea de que es necesario “administrar” (entiéndase “talar”) los bosques para prevenir los incendios forestales que amenazan las vidas y las propiedades de la gente. Su argumento se basa en el mito de que, si los bosques no son talados, acumularían mucha biomasa y así aportarían combustible con fuertes incendios como resultado. De hecho, justamente lo contrario se ha demostrado con el sentido común y la ciencia. Por ejemplo, un estudio de 2016 demostró que mientras menos se administra un bosque (tala), menos severos son los incendios. [13] Esto tiene sentido para la mayoría de las personas que han pasado tiempo en bosques primarios y bosques talados. La tala altera el dosel arbóreo permitiendo la entrada de los rayos del sol secando la materia orgánica y estimulando la proliferación de material inflamable en las partes bajas de los bosques. Más aun, está confirmado que la mejor protección para la vida y la propiedad de las personas se logra al talar los árboles inmediatamente al lado de los hogares, no a kilómetros de distancia.

En 2017, cuando los incendios catastróficos arrasaron comunidades enteras en California, los líderes republicanos en el Congreso de los Estados Unidos sacaron provecho del estado de ánimo para promover su agenda esencialmente aseverando que para prevenir incendios era mejor talar los bosques. [14] La industria de la biomasa espera subsidios para el “aclarado” de bosques, basado en el miedo a los incendios como una manera de obtener recursos baratos para sus proyectos.

¿Porqué la industria ha tenido tanto éxito en perpetuar estos mitos? En los Estados Unidos, y quizás en el resto del norte global, la respuesta se encuentra en un público apático que sufre de un profundo desconocimiento de los bosques. La urbanización y el fracaso de nuestro sistema educativo han resultado en una gran proporción de la población que nunca ha pisado un bosque real. Si hubiesen estado en un bosque lo más probable es que haya sido una plantación de árboles. Son raros los remanentes de bosques primarios o secundarios de sano crecimiento.

Después de la revolución industrial y el “boom de la madera” de principios del siglo XX, se estima que más de dos tercios de los bosques estadounidenses han sido talados o arrasados al menos una vez . Los gigantes que fueron cortados—torres masivas de pinos, enormes almendros (que servían como fuente de alimento para la vida silvestre y humanos en general), abetos, cicutas, cedros, robles y nogales, muchos de ellos de 200 a 400 años al ser talados.

Donde ocurre, la reforestación es un proceso largo y lento, y la mayoría de nosotros nunca veremos un bosque primario genuino (aunque muchos bosques de segundo crecimiento son espectacularmente diversos e inspiradores). No sabemos lo que nos perdemos; nuestro sentido de los bosques carece de fundamento histórico y nuestro conocimiento de cómo funcionan los bosques—para sostener la vida en la tierra—es muy pobre. Por lo tanto, somos receptores abiertos, vulnerables e incapaces de discernir la propaganda industrial sin sentido.

De alguna manera, debemos encontrar el camino entre los espejos y el humo, más allá de la propaganda y la terminología engañosa, a un despertar del interés y la conciencia de la hermosa naturaleza de los bosques reales. Se necesita urgentemente un rechazo generalizado de la noción de que los bosques son una fuente de “energías renovables” a la hora de que las naciones decidan cómo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

[1] http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/File:Table_1-Share_of_renewables_in_gross_inland_energy_consumption_2016.png

[2] http://task40.ieabioenergy.com/wp-content/uploads/2013/09/IEA-Wood-Pellet-Study_final-2017-06.pdf

[3] https://www.southernenvironment.org/uploads/maps/SELC_WoodPelletExportMap_2017_0707_map+table.pdf

[4] https://www.nrdc.org/sites/default/files/enviva-wood-pellets-FS.pdf

[5] https://www.southernenvironment.org/news-and-press/press-releases/statement-from-selc-on-new-report-assessing-threats-to-southeast-wildlife

[6] https://www.drax.com/wp-content/uploads/2017/03/Drax-Group-plc-annual-report-and-accounts-2016-Smart-Energy-Solutions.pdf p18

[7] Drax quemó 6.6 millones de toneladas de pellets en 2016 (https://www.drax.com/wp-content/uploads/2017/03/Drax-Group-plc-annual-report-and-accounts-2016-Smart-Energy-Solutions.pdf), hechas con 13.2 millones de toneladas de madera verde. En comparación la producción total de madera del Reino Unido fue de 11 millones de toneladas según la Forestry Commission (https://www.forestry.gov.uk/forestry/infd-7aqdgc).

[8] La quema de 6,6 millones de toneladas de pellets generó 12.7 TWh de electricidad en 2016 (https://www.drax.com/wp-content/uploads/2017/03/Drax-Group-plc-annual-report-and-accounts-2016-Smart-Energy-Solutions.pdf). El uso total de electricidad del Reino Unido en 2016 fue de 303.8 TWh (https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/633029/DUKES_2017_Press_Notice.pdf), de modo que la biomasa que Drax abasteció fue del 4.2% de la electricidad del Reino Unido ese año. Sin embargo, la electricidad contribuida fue de solo el 17.5% de la demanada total anual del país. Así que Drax contribuyó con el 0,74% de la demanda final de energía en el 2016.

[9] http://www.pfpi.net/carbon-emissions

[10] https://www.drax.com/wp-content/uploads/2017/03/Drax-Group-plc-annual-report-and-accounts-2016-Smart-Energy-Solutions.pdf p128

[11] https://eutoday.net/news/energy/2018/scientists-urge-eu-to-revise-renewable-energy-directive

[12] http://biofutureplatform.org/statements/

[13] Bradley CM, Hanson CT and DellaSala DA (2016). Does increased forest protection correspond to higher fire severity in frequent-fire forests of the western United States? Ecosphere 7(10): e01492. 10.1002/ecs2.1492

[14] https://www.williamsnews.com/news/2017/nov/07/house-approves-bill-speed-logging-combat-wildfires

 


El aceite de palma y el acaparamiento de tierras en Camerún

Por el Centro para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CED, por sus siglas en Inglés), Camerún

Center for Environment and Development

La crisis financiera de 2008 y el posterior crecimiento en la demanda de tierras en África subsahariana por parte de las empresas transnacionales también provocaron una fiebre por obtener tierras en Camerún. Compañías como Sime Darby, Siva Group/Biopalm Energy, Goodhope, Palmco, y SGSOC/Herakles comenzaron a solicitar grandes extensiones de tierra para la producción de aceite de palma.

Muchas de estas compañías eran de Asia, que es un líder mundial en la producción de aceite de palma. En Camerún, según los informes, un total de 3 a 4 millones de hectáreas estaba siendo reclamada por estas compañías. [1] En contraste, el tamaño de las plantaciones agroindustriales existentes para todos los productos en Camerún era de solo 350.000 hectáreas en ese momento. Muchos de estos reclamos siguen sin confirmarse, pero SGSOC/Herakles, una compañía con sede en Nueva York, firmó un contrato con el Gobierno de Camerún por 73.000 hectáreas de tierra. Fue la primera inversión de lo que se convirtió en una nueva oleada de adquisiciones de tierras, y el CED fue particularmente activo en este caso debido a las lecciones que podrían extraerse e informar el trabajo de incidencia sobre los cambios solicitados en la ley de tierras, especialmente con respecto a las disposiciones sobre concesiones de tierras a gran escala.

SGSOC/Herakles fue el mayor acuerdo de tierras firmado en Camerún en ese momento, y se aprendieron al menos cuatro lecciones a partir de este caso:

Una plantación de aceite de palma recién plantada en Camerún. Centro de Medio Ambiente y Desarrollo

1. El asunto de la legalidad. La compañía afirmó tener un contrato de 73.000 ha, pero nunca pudo proporcionar evidencia del tamaño y la ubicación de las tierras que les habian sido otorgadas por el Gobierno de Camerún. Tenían un acuerdo marco muy detallado con Camerún, especificando el propósito (una plantación de aceite de palma), el alquiler ($0.50 a $1 por hectárea por año), la duración de la concesión (99 años), la cesión de derechos de carbono a la compañía [2] (a pesar de que Camerún no tenía legislación vigente en este respecto), y varios otros detalles, pero no se especificaron ni la ubicación ni el tamaño.
2. La complejidad del contrato, que incluía muchas obligaciones detalladas para el Estado anfitrión, daba la impresión de que el contrato era un activo en sí mismo, y que el propósito era preparar el camino para un futuro caso de arbitraje.
3. La falta de consultas apropiadas con las comunidades, y la intimidación de los miembros de la comunidad por parte de la compañía y/o por las autoridades administrativas locales y las fuerzas de seguridad. En algunos casos, el poder judicial parecía estar al tanto del hostigamiento de miembros de la comunidad o activistas locales durante las transferencias de tierras. [3] Esta tendencia dio la triste impresión de un retorno al colonialismo donde la tierra podría ser tomada por la fuerza de aquellos que más la necesitan, sin la debida consideración de su sustento o su futuro.
4. La calidad de los requisitos de las normas ambientales y sociales era deficiente. Una de las concesiones de tierras reclamadas por la compañía estaba ubicada en el medio de un área ecológicamente sensible de cuatro parques nacionales o parques nacionales propuestos.

El acuerdo obviamente no fue bueno para el Estado camerunés, y las ONG cuestionaron abiertamente por qué las futuras concesiones de tierra deberían seguir los caminos de la concesión del SGSOC. La conclusión de nuestros hallazgos fue que las leyes en Camerún no eran lo suficientemente fuertes como para regular este nuevo afán por tierras. La legislación debería incluir disposiciones más claras para proteger los derechos de las comunidades y darles prioridad sobre la gestión de la tierra y los recursos naturales. También se deberían mejorar drásticamente las normas ambientales, junto con las normas que protegen los intereses nacionales de desarrollo del Estado.

La exitosa campaña para expresar las inquietudes de las comunidades y proporcionar argumentos adicionales basados en investigaciones realizadas por CED y sus socios, reunió a varias ONG en Camerún y en el extranjero, y condujo a una reducción en el tamaño de la concesión reclamada (de 73.000 a 20.000 ha). [4] También logró reemplazar el reclamo con un arrendamiento provisional de tierras que se renovará sujeto a las actuaciones de la empresa.

Desde entonces, CED ha estado activo en la discusión en curso sobre la política de aceite de palma en Camerún.

 

[1] http://pubs.iied.org/17571IIED/

[2] http://www.relufa.org/savesite/documents/13REASONSCED-RELUFAdocENGLISHTRANSLATION.pdf

[3] https://www.business-humanrights.org/en/complaint-before-us-govt-alleging-intimidation-by-sgsocherakles-farms-in-land-transfers-in-cameroon-resolved-in-accord-between-company-ngos

[4] http://www.bad-ag.info/bad-ag-campaigner-arbitrarily-detained-in-cameroon/

 


Biocombustibles para la aviación: ¿a punto de despegar?

Por Almuth Ernsting, Biofuelwatch, Escosia

Biofuelwatch

Hasta la fecha, la idea de utilizar biocombustibles en aeronaves se ha movido muy poco más allá de la publicidad, pero existe el riesgo de que esto pueda cambiar en los próximos años. [1]

Varias aerolíneas, incluidas United Airlines, Quantas, KLM, Lufthansa y Cathay Pacific han realizado vuelos ampliamente publicitados en los cuales se utilizaba una mezcla de keroseno y biocombustibles. Actualmente, apenas hay una refinería en el mundo que produce biocombustibles de manera regular apta para la aviación, e incluso la misma, operada por AltAir en California, vende menos del 7% de sus biocombustibles a otras aerolíneas.

Sin embargo, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, la Comisión Europea, el Gobierno de los EEUU y la Organización Internacional de Aviación Civil (o ICAO, una agencia especializada de las Naciones Unidas) han estado promoviendo la rápida expansión del uso de los biocombustibles en los últimos años. Pero la producción de biocombustibles que puedan ser utilizados de manera segura en aeronaves ha sido extremadamente caro hasta el momento. Ni el biodiesel, ni el etanol, los cuales actualmente constituyen el 95% de la producción total de biocombustibles, son compatibles con los motores de los aviones.

Esto podría cambiar este 2018 con un una esperada reglamentación técnica nueva que permitiría el uso de la forma de biocombustibles de mayor expansión—el Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO, por sus siglas en inglés)—en aeronaves sin la costosa modificación requerida hasta el momento. El aceite de palma es la fuente más barata y técnicamente más apta para los HVO y, por ello, la única fuente de biocombustibles factible para la aviación, si es que este mercado logra despegar.

Quema en un trozo de selva recientemente aclarado para una plantación de aceite de palma en el Oeste de Borneo, Indonesia. David Gilbert para Rainforest Action Network/Flickr

El aumento en la producción de HVO es la razón principal por la que el uso de biocombustibles basados en aceite de palma por parte de la Unión Europea se incrementó en un 600% entre 2010 y 2015. [2] Se espera que dos grandes refinerías de HVO sean inauguradas este año, una bajo el control de Total en Francia y la otra bajo el control de Eni en Italia. La compañía petrolera finlandesa Neste, la cual produce más HVO que todas las demás compañías juntas, incrementará su capacidad en un millón de toneladas, con el uso de aceite de palma en la mezcla. Todas esas compañías también esperan obtener beneficios por un futuro aumento del uso de biocombustibles en la aviación. Hasta el momento, ninguna aerolínea desea publicitar su uso del aceite de palma, pero compañías como Neste buscan justificar este uso clasificando polémicamente una fracción del aceite crudo de palma como “desechos y residuos”.

Adicionalmente, este empuje por los biocombustibles en la aviación se da en un momento en el que se espera que el uso de aceite de palma incremente debido a nuevas políticas en Indonesia y a los planes de aumentar el uso del biodiesel en Malasia, Tailandia, China, Japón y Noruega. El uso del aceite de palma en biocombustibles también podría aumentar de manera significativa si los esfuerzos agresivos de los gobiernos de Malasia e Indonesia y los cabilderos de la industria impiden que se implemente una decisión en el Parlamento Europeo que busca frenar el apoyo al uso del aceite de palma en biocombustibles.

Afortunadamente, el uso a gran escala de los biocombustibles para la aviación no es inevitable. El pasado mes de octubre, momentos antes de la Conferencia sobre Aviación y Combustibles Alternativos de la ICAO, 96 organizaciones de la sociedad civil apoyaron una carta abierta en contra de la propuesta presentada por el secretariado de la ICAO, la cual fijaba grandes objetivos en cuanto al uso de biocombustibles para la aviación. [3] La conferencia culminó sin la adopción de objetivo alguno. Sin embargo, la industria no se ha rendido, por supuesto, y en junio de este año una nueva propuesta del secretariado de la ICAO será presentada a los delegados, esta vez para facilitar un “crecimiento neutral en cuanto a emisiones de carbono” con la ayuda de biocombustibles, así como de bonos de carbono.

Impedir la consolidación de este nuevo mercado de aceite de palma es vital si queremos evitar una mayor deforestación. Pero la respuesta no puede ser permitir a la industria de la aviación que se expanda quemando más combustibles fósiles; debe ser revertir el crecimiento de la aviación, resistirse a la expansión de aeropuertos, pasar los subsidios de los aviones a los trenes y que la gente deje de volar o que lo haga menos.

 

[1] http://www.biofuelwatch.org.uk/2017/aviation-biofuels/

[2] http://www.animus-csr.com/2017/01/23/the-real-impact-of-palm-oil-and-failed-policies/

[3] http://www.biofuelwatch.org.uk/2017/aviation-biofuels-open-letter/

 


Pinares naturales ricos en biodiversidad amenazados por la tala en Suecia

Por Kristina Bäck y Skydda Skogen, Protect the Forest, Suecia

Pär Wetterrot

El Paisaje del Bosque Ore es extenso y en gran parte conforma un bosque de pinos naturales no protegido. A pesar de que se ha documentado su alto valor para la conservación, el área está amenazada por la tala.

La mayor parte del bosque es administrado por la empresa forestal estatal Sveaskog, que está certificada por el Consejo de Manejo Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) y que ya ha talado más de 600 hectáreas de pinares no protegidos con alto valor para la conservación dentro de ésta importante área, y planea continuar con la tala. Sveaskog vende troncos para aserrar, madera para pulpa y papel, y madera para biocombustibles. [1] Desde diciembre de 2017, voluntarios han estado protegiendo el bosque en un esfuerzo por evitar su explotación.

En el Paisaje del Bosque Ore, varias áreas forestales con altos valores de conservación están programadas para la tala. La Agencia Forestal Sueca—la autoridad encargada de equilibrar los objetivos de producción y medio ambiente—se niega a estudiar importantes hábitats forestales, aún después de ser informado sobre la rica biodiversidad que existe en estas zonas forestales.

En uno de los bosques amenazados, se ha instalado una carpa para los voluntarios que lo protegen de la tala. Estos voluntarios provienen de varias organizaciones, como Greenpeace, Proteger el Bosque, y la Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza (SSNC, por sus siglas en inglés). Una lista con 400 hallazgos de 27 especies incluidas en la lista roja de especies amenazadas proporciona una prueba clara del alto valor para la conservación de esta área, y las ONG han propuesto al Consejo administrativo del condado de Dalarna que se convierta en una reserva natural. Tristemente, esta petición ha sido ignorada por las autoridades.

En una película reciente de Greenpeace [2], Linda Spjut de Proteger el Bosque dice: “Sveaskog debe apoyar el cumplimiento de los Objetivos Medioambientales Suecos. Los planes de tala de Sveaskog son un escándalo. Creo que muchos suecos más se unirían a la protesta si supieran lo que está sucediendo con sus bosques”.

En la misma película, Daniel Zetterström de Greenpeace nos cuenta: “Nosotros, quienes protestamos contra la tala, exigimos que Sveaskog retire todos sus planes para talar bosques con altos valores de conservación en el Paisaje del Bosque Ore, y en el resto de Suecia. Queremos que la Agencia forestal sueca lleve a cabo un inventario en estos bosques y que el gobierno tome medidas para proteger estas áreas”.

Además, Linda Johannesson de Naturaleza y Juventud dice: “Es extraño que la estatal Sveaskog proceda a la tala de bosques biológicamente ricos cuando, al mismo tiempo, nuestros Objetivos establecen que los bosques como estos son los que deberían protegerse. Las áreas de bosque de pinos naturales de este tamaño ya apenas existen en el sur”.

Paisaje forestal de Ore, después de la tala de árboles por la empresa Sveaskog. Sebastian Kirppu

Sebastian Kirppu, un biólogo forestal que ha estado profundamente involucrado en el inventario voluntario de los bosques, dice: “La Agencia Forestal Sueca ha basado su evaluación del bosque en una sola visita de campo, sin hacer un inventario adecuado de los hábitats clave del mismo”. En Radio P4 Dalarna, comenta: “Tenemos una industria forestal que está certificada por el FSC, y por tanto deberían ayudar a prevenir la desaparición de especies incluidas en la Lista Roja. Las empresas forestales tienen una supuesta ‘responsabilidad sectorial’, lo cual significa que deberían evitar la tala en bosques con alto valor de conservación, ricos en biodiversidad. También hay autoridades responsables de asegurar que Suecia logre nuestros Objetivos medioambientales y acuerdos internacionales con la ONU, así como las Metas de Aichi acordadas en la reunión de Nagoya en 2010. Todos estos esfuerzos se reducen a nada cuando bosques como estos, que están llenos de especies incluidas en la Lista Roja, están siendo talados. ¡Todo el trabajo que hemos hecho está perdido!”

Recientemente, 22 organizaciones escribieron una carta abierta al gobierno sueco exigiendo que se detenga la tala en el Paisaje del Bosque Ore, y que los bosques deben estar legalmente protegidos. La carta [3] dice:

“La tala en estos bosques y, por lo tanto, la transformación de paisajes forestales biológicamente importantes en plantaciones de monocultivos provocará una pérdida irreversible de biodiversidad. Al talar estos bosques, los Objetivos Ambientales Suecos yo se pueden alcanzar de manera adecuada. Proteger los bosques existentes con altos valores naturales es, por lo tanto, una medida mucho más rentable para lograr estos Objetivos que tener que restaurar y recrear hábitats perdidos”.

Los bosques amenazados del Paisaje del Bosque Ore son un solo ejemplo de lo que está sucediendo en Suecia. Hay muchos más bosques naturales desprotegidos con altos valores de conservación, y por lo tanto, una rica biodiversidad, que están planificados para la tala. Los últimos remanentes de bosques que nunca antes habían sido cortados ahora están siendo talados. En la actualidad, sólo alrededor del 5% de las tierras forestales productivas de Suecia están legalmente protegidas. Debajo de la frontera montañosa del bosque, sólo el 2% está legalmente protegido. Más del 90% de los bosques de Suecia son, o han sido, comercialmente utilizados, e por lo tanto, se ven afectados por el manejo forestal sistemático.

Adicionalmente, cuando se realiza la tala, no se toman los cuidados adecuados. Existe un consenso entre los principales biólogos de Suecia que la política forestal sueca está amenazando la diversidad biológica. A pesar de esto, el gobierno sueco aboga por una mayor producción forestal y el uso de la bioenergía para reemplazar los combustibles fósiles. Escuchan a la industria de la madera que argumenta que los bosques deberían ser cortados y así, mitigar el cambio climático, idea que coincide con sus intereses comerciales. Declaran abiertamente en una página web de campaña que mientras más productos maderables compras, mejor para el clima. No se menciona el hecho de que la tala de bosques naturales y el uso de la bioenergía a expensas del bosque en realidad empeorará la situación climática.

Una gran proporción de los bosques talados en Suecia son exportados como materia prima, papel, pulpa y otros productos maderables a países como el Reino Unido, Alemania y los EEUU. Los consumidores en estos países generalmente reciben garantías por parte de la industria forestal sueca acerca de que estos productos se producen de forma sostenible. Proteger el Bosque es testigo de que las operaciones forestales de tales empresas suecas a menudo están lejos de ser sostenibles desde una perspectiva ambiental y social (en términos de consideración hacia la población local). Hay numerosos ejemplos de compañías certificadas por el FSC que talan bosques primarios con alto valor para la conservación y violan otros criterios en las normas de certificación ambiental. Por lo tanto, instamos a todos los interesados y consumidores en los países que importan productos forestales de Suecia a que se familiaricen con y destaquen la situación de los bosques suecos. Tenemos que detener la destrucción de los últimos bosques primarios de Europa, y para hacerlo, necesitamos cooperar internacionalmente a través de las fronteras.

 

[1] https://www.sveaskog.se/en/about-sveaskog/sveaskog-in-brief/

[2] http://media.greenpeace.org/archive/Action-to-Protect-Swedish-Forest-Landscape-Ore-Skogsrike-(Soundbites)-27MZIFJXI70MD.html

[3] http://www.skyddaskogen.se/sv/arkiv/154-svenska-kategori/aktuellt/pressmeddelanden/4536-oeppet-brev-till-mikael-damberg-karolina-skog-om-ore-skogsrike9241

 


El Comercio creciente de biocombustibles y biomasa destruye los humedales, granjas y bosques de la República Checa

Por Zdeněk Poštulka, Koalice pro řeky, República Checa

Koalice pro řeky

La sobreexplotación de los suelos en la antigüa Checoslovaquia se remonta a los años 50, cuando la colectivización y la intensificación de la agricultura comenzó a pasar factura, devastando el paisaje. Los setos y bosques fueron talados en un intento de hacer campos más amplios y los humedales se drenaron.

La infraestructura diseñada para controlar los ríos también fue ampliada rápidamente; aunque tales trabajos ya estaban en construcción a finales del siglo XIX, esfuerzos renovados de represar ríos y hacer diques de concreto armado se volvió parte de un enfoque basado en la idea de que “madaremos sobre el agua y el viento”.

Durante los años 70, las obras para ganar espacio para la agricultura—que conistieron en el drenaje de humedales y terrenos inundables y su conversión en terrenos cultivables—procedieron rápidamente, ya que las políticas priorizaban la agricultura arable. Estas nuevas tierras arables para la agricultura fueron creadas para compensar las tierras perdidas por la expansión del concreto en forma de carreteras, la extensión de asentamientos, etc. Pero estos cambios resultaron en una extensa erosión y contaminación de las aguas, así como una sobreproducción de comida.

Desde el comienzo del siglo XX, la República Checa ha perdido cerca de un millón de hectáreas de humedales, bosques adyacentes a ríos y sistemas agroforestales. [1] El drenaje y otras acciones que dañan el régimen de aguas han ocurrido a lo largo de 1.1 millón de hectáreas de tierras agrícolas. El 25,6 % de los suelos agrícolas del país han sido drenados, la mayoría de ellos por sistemas de tuberías de drenaje subterráneos. [2]

La erosión del suelo es un problema serio, con el 67% de nuestros suelos arables en peligro por la erosión y 21 millones de toneladas de la capa superficial del suelo perdidos por la erosión cada año. El cultivo de colza eclosionó, y después de la transición a la economía de libre mercado en 1990, comenzamos a exportar material de base para la producción de biocombustibles (tales como el trigo y la colza) a países de Europa Occidental. El nuevo negocio comenzó.

Nuestras llanuras desde entonces han estado sujetas a la producción especializada de cultivos para biocombustibles y también maíz para la producción de biogás, el cual se usa para la generación de electricidad. Esto ha estado acompañado de una reducción de la cría de animales, ya que las compañías agrícolas se enfocaron en estos cultivos y se han utilizado fertilizantes químicos en lugar de estiércol animal. La rotación de cultivos enfocado en la colza, el maíz y el trigo también ha llevado a un alza rápida en el uso de pesticidas. Por ello, las aguas subterráneas en nuestras llanuras están contaminadas con glifosatos y otros pesticidas y residuos de fertilizantes.

Hoy en día, necesitamos apartar al menos 400.000 hectáreas de campos cultivables degradados para la restauración de nuestros paisajes mediante la introducción de sistemas agroforestales y la restauración de humedales y terrenos inundables. Sin embargo, la producción de biocombustibles sigue siendo estimulada por las políticas nacionales y de la Unión Europea. Bajo tales circunstancias, estamos perdidos. Aunque el Parlamento Europeo cesó el apoyo a los biocombustibles derivados del aceite de palma, todavía quedan sobre la mesa todos los demás biocombustibles derivados de cultivos alimentarios. Ya que el aceite de palma constituye una parte tan elevada de la primera generación de biocombustibles en la Unión Europea (33%), [3] la demanda de la UE de colza, trigo, soya y caña de azúcar se espera que aumente de manera sustancial como resultado.

La tala de bosques de abetos aumenta la erosión del suelo. Koalice pro řeky

La producción de biomasa de madera también es un problema apremiante. Los restos de nuestros bosques de hayas fueron destruidos en el siglo XVIII, cuando la madera se usaba como combustible para las formas tempranas de industrialización. Debido a las ideas preponderantes en la escuela forestal austríaca, los bosques naturales fueron reemplazados por plantaciones de monocultivos de abetos. Sin embargo, actualmente estas plantaciones de abetos perecen a causa de los veranos secos, tormentas y plagas de escolítidos. Las plagas de escolítidos en el norte de Moravia han alcanzado niveles sin precedentes. Miles de hectáreas de árboles han sido afectados y maquinaria pesada se sigue utilizando para luchar contra estas plagas.

La madera se exporta a Polonia y Austria, países dependientes de la biomasa para lograr sus objetivos de energías sustentables. El ejemplo de Polonia es particularmente escandaloso, ya que usan la combustión combinada de madera y carbón en una vieja planta de carbón como principal herramienta para lograr sus objetivos en materia de energías sostenibles. Incluso cuando adoptamos políticas para proteger los suelos de nuestros bosques y promovemos la agricultura forestal “cercana a la naturaleza”, apenas podemos impedir la demanda de energía en base a biomasa en los estados vecinos.

Exportar esta madera entra en conflicto con nuestras necesidades. Tenemos que dejar los árboles caídos en las zonas frágiles de las montañas para prevenir la erosión del suelo, mejorarla fertilidad del mismo y facilitar la restauración de ríos y humedales. Nuestros bosques montañosos deberían estar protegidos.

El año pasado, los Estados Unidos cesó el estímulo a los biocombustibles y los precios de la soja bajaron (la soja es otro cultivo base para los mismos). Si la Unión Europea cesase su apoyo a esta primera generación de biocombustibles, los precios de la colza deberían bajar también y con ello la presión a nuestros paisajes. Entonces podriamos adquirir facilmente tierras para la restauración de ecosistemas dañados.

Para lograr la producción responsable y sustentable de biomasa, proponemos replantar cerca de 150.000 hectáreas de bosques adyacentes a los cuerpos de agua, preferentemente en suelos arables con una frecuencia de retorno de las inundaciones de cinco años; 50.000 hectáreas de sistemas agroforestales y 200.000 hectáreas de setos y humedales en suelos arables vulnerables, huertos frutales y barreras de sauces y álamos o pantanos, en parte como bosques no intervenidos para la captación permanente de emisiones de carbono. También proponemos la conversión de aproximadamente 200.000 hectáreas de plantaciones de abetos cercanos a bosques naturales en los próximos 10 años—para aportar una fuente intermedia de biomasa—hasta que la producción de vástagos estén listos para su cosecha para el uso local.

 

[1] http://www.hnutiduha.cz/sites/default/files/publikace/typo3/voda_zemedelstvi.pdf

[2] http://www.hydromeliorace.cz/projekty/ishms/mapserv/pomoc/i_vekodv_p.htm

[3] https://www.transportenvironment.org/newsroom/blog/will-eu-call-palm-oil-nations’-bluff?utm_source=T%26E+alert+emails&utm_campaign=2de064b7b1-EMAIL_CAMPAIGN_2018_03_02&utm_medium=email&utm_term=0_48950a8d32-2de064b7b1-119699241

Referencias adicionales:

Ellison, D, et al, Trees, forests and water: Cool insights for a hot world, Global Environmental Change, vol. 43, Elsevier, 2017

Horvath, M, and Poštulka, Z, Methodology for the management of new established peasant adn coppice with standard forests: case study biocentre Čehovice Czech River Coalition, 2016, Olomouc

Kaliský, B, Novotný, P, Poštulka, Z, Solisová, V, and Šrytr, J, TULES – Trvale udržitelná lokální energetická soběstačnost (TULES – Sustainable local energetic self sufficiency), British Council, 2007, Prague

Pokorný, J, No wonder that is drought. Water Management Technical and Economical Information Journal, 2017, vol. 59, No. 4., Prague

Poštulka, Z, Funding forests into the future: How the European Fund for Rural Development affects European forests, Case study Czech Republic, FERN, 2008, Brussels

Poštulka, Z, Degrading ecosystems to prevent climate change: Can Czech forests and soils survive the dash for biomass?, FERN, 2012, Brussels

Poštulka. Z, et al, Feasibility study of restoration of Blata stream in the cadastres of Vrbátky, Štětovice and Dubany. Czech River Coalition, 2015, Olomouc

 


Menos carne, más bosques: El trabajo de Brighter Green en China

Por Wanqing Zhou, Brighter Green, EEUU

Brighter Green

Brighter Green, un grupo de acción sobre política pública con sede en Nueva York, que ha estado trabajando con colegas en países en desarrollo para favorecer cambios orientados a disminuir el consumo de alimentos de origen animal, con el fin de reducir los impactos que estos alimentos tienen en nuestro clima, ecosistemas, salud pública, desarrollo socioeconómico y bienestar animal. China, donde el mercado se enfrenta a desafíos de una escala sin precedentes, es uno de los países focales de Brighter Green.

Para tratar este tema, Brighter Green trabajó con el documentalista chino Jian Yi para crear “What’s for Dinner?”(en 2009) [¿Qué hay para cenar? ]y la continuación, “Six Years On” (en 2015) [Seis años después], la primera serie documental sobre el tema de la carne en China. [1] En 2016, Jian y colegas de Brighter Green visitaron Carolina del Norte tras el huracán Matthew para documentar el daño causado a las granjas industriales y los impactos ambientales de las lagunas de desechos desbordadas. Muchas de estas granjas pertenecen a WH Group, una multinacional porcina con sede en China. Desde un vuelo chárter, parte del metraje se transmitió en vivo a un portal de noticias chino, obteniendo más de 77,000 visitas. [2]

Estos documentales se complementan con una investigación exhaustiva. En 2011, Brighter Green publicó un documento político, “Skillful Means: The Challenges of China’s Encounter with Factory Farming” [Medios hábiles: Los desafíos del encuentro chino con la agricultura industrial”] [3], que explora los múltiples impactos de la agricultura animal industrial en China. En 2015, Brighter Green publicó un documento de discusión, “The Triangle: The Evolution and Future of Industrial Animal Agriculture in the U.S., China, and Brazil” [“El triángulo: La evolución y el futuro de la agricultura industrial animal en los EE.UU., China y Brasil”] [4], que destaca la deforestación causada por la industria mundial de la carne y los piensos. El documento analiza el “triángulo de la agricultura industrial”, vinculando a los tres principales actores del mundo en la industria de la carne— EE. UU., China y Brasil—y analiza las dinámicas que configuran este triángulo. Estas dinámicas incluyen la ganadería a escala industrial y el cultivo de soja para la alimentación animal, que contribuyen a la deforestación extensiva en países como Brasil y Paraguay.

En términos de participación pública, desde el comienzo de la gira de proyección de “What’s for Dinner?” [¿Qué hay para cenar?] en 2014, Brighter Green y sus colegas han estado construyendo una red en China sobre el problema de la carne y sus impactos ambientales y sobre el bienestar animal. Hoy en día, la cuenta oficial en WeChat (la aplicación de medios sociales más popular en China) tiene más de 6,000 suscriptores, y en dos de los chats mensuales que se hacen en directo, investigadores de Brasil han hablado de la conexión entre la producción de carne y piensos, la deforestación, y el cambio climático.

Pan vegano con nueces elaborado con ingredientes locales en el taller Good
Food Roadshow en Taipei. Brighter Green

En 2017, Brighter Green colaboró con Good Food Fund para avanzar el trabajo en China sobre concienciación, el alcance institucional y la investigación original a través de los siguientes proyectos:

  1. Good Food Academy [Academia de la buena comida]: un sitio web chino [5] que educa a los usuarios sobre los impactos de la agricultura industrial, especialmente de las granjas industriales de animales. El equipo trabajó con organizaciones internacionales líderes en esta área para traducir y compartir los últimos informes.
  2. Good Food Roadshow [Gira de la buena comida]: una gira de talleres [6] en la que el equipo trabajó con chefs de los EE. UU. especializados en cocinar con alimentos vegetales y agricultores locales de 20 ciudades chinas para educar al público sobre el verdadero costo del sistema de alimentos industriales y sobre los beneficios de cocinar alimentos sanos a base de plantas usando ingredientes locales frescos.
  3. Good Food Hero Summit [Cumbre de héroes de la buena comida]: un simposio [7] donde 100 activistas chinos de la alimentación se unieron a expertos internacionales en sistemas alimentarios, nutrición, ética y cultura indígena para inspirar la investigación y la acción para reducir el consumo de alimentos de origen animal y promover un mejor sistema de alimentación.

En 2018, Brighter Green planea ampliar su trabajo para reducir el consumo de carne en China, incluyendo hacer progresos en el sitio web Good Food Academy, celebrar la segunda Good Food Hero Summit, colaborar con Yale Hospitality para promover una política alimentaria más sana y responsable en las instituciones educativas chinas, así como llevar a cabo investigaciones sobre el movimiento alimentario de China y la producción industrial de alimentos de origen animal.

 

[1] http://wfdinner.com/home/

[2] https://www.facebook.com/BrighterGreen/posts/10154760537161177

[3] http://brightergreen.org/china/

[4] http://brightergreen.org/the-triangle/

[5] http://www.goodfoodchina.net/

[6] http://www.goodfoodchina.net/roadshow.php

[7] http://www.goodfoodchina.net/summit.php

 

¿Qué sacrificamos por un pedazo de carne de primera?

By Mary Louise Malig, Coalición Mundial por los Bosques, Bolivia

Jai Mansson

Existen muchas iniciativas en el mundo que exhortan a consumidores sobre la reducción de la cantidad de carne que consumen. Algunas campañas están dirigidas a promover un cambio lento pero seguro, convenciendo a consumidores para que dejen de consumir carne un día a la semana. Para muchos católicos, dejar de comer carne durante la Cuaresma (40 días de sacrificio y reflexión) tiene un significado importante e implica un sacrificio con relación al consumo de este producto. Pero, ¿qué es lo que en realidad se está sacrificando por un pedazo de carne? El precio es alto, no sólo para los animales, sino también para nuestros bosques y clima.

Desde una perspectiva más amplia, observe el proceso por el cual pasan países y corporaciones negociando acuerdos, convenios, aranceles comerciales, entre otros procedimientos más relacionados con la industria de la carne. ¿Dónde se criará el ganado? ¿Cuánta carne se puede producir y vender? ¿Qué estaría dispuesto a intercambiar un país a cambio de acceso al mercado de exportación de carne? Para la Unión Europea y el bloque regional Mercosur—conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—las negociaciones están enfocadas en su mayoría en la industria cárnica y en qué parte da y gana más a cambio de carne, así como en otra amplia gama de sectores que van desde servicios a adquisiciones gubernamentales. Han sido más de 20 años de conversaciones intermitentes, y aún no han podido lograr un acuerdo. Sin embargo, todo esto puede estar a punto de cambiar. En los últimos meses, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha ganado ímpetu, avanzando en lo que parece ser una carrera para llegar a un acuerdo y firmarlo.

En un artículo de prensa sobre la última ronda de negociaciones se afirma que: “Fundamentalmente, cualquier acuerdo dependerá de la carne y el etanol, pero principalmente de la carne. Si Europa está de acuerdo con comprar suficiente carne de primera calidad a Latinoamérica a bajos niveles arancelarios, el Mercosur bajara los aranceles sobre las principales exportaciones europeas, como automóviles y maquinaria”. [1] Lo que el Mercosur quiere es exportar carne de primera a la Unión Europea. Ese rubro, junto al etanol, es una de las ambiciones más grandes. Al oír esto, se puede pensar que toda la economía del bloque suramericano depende de las exportaciones de carne y que es crucial para el futuro del Mercosur y su pueblo. Sin embargo, un análisis más profundo revela que en realidad esto refleja los intereses de los grandes agronegocios en esos países que ejercen una gran influencia.

Para el Mercosur la carne es un rubro de exportación importante, pero no el único. El total de exportaciones del bloque suramericano al mundo es 221 mil millones de dólares y de carne a nivel mundial es 9 mil millones. Las exportaciones a la Unión Europea alcanzaron los 42 mil millones de dólares, mientras que las de productos cárnicos llegaron a mil millones de dólares. Una cuota podría impulsar la industria de la carne del Mercosur, como también podría no hacerlo, pero en definitiva el bloque suramericano se está valiendo de eso para justificar la importancia del trato. Sin embargo, intercambiar esta cifra, la cual ha sido poco analizada desde una perspectiva macro, por algo mucho más significativo como adquisiciones gubernamentales, servicios y muchas otras medidas, no representa una ganancia del todo.

Deforestación para ganadería en el Chaco, Paraguay. Miguel Lovera/Iniciativa Amatocodie, Paraguay

Considerando lo específico de las negociaciones actuales, la cuota máxima que el Mercosur podría adquirir por la carne sería de aproximadamente 100.000 toneladas. Desde una perspectiva macro, y considerando el valor y la cantidad de exportaciones de carne existentes, no es una ganancia significativa, a menos que se vea esta negociación desde el ángulo de los grandes productores ganaderos y otras corporaciones de productos cárnicos del Mercosur, los cuales sacarán el mayor beneficio de este acuerdo.

El impulso singular para incrementar la producción de carne por parte de los gobiernos del Mercosur es una amenaza para aquellos que ya han sido testigos, y continúan siéndolo, de la destrucción a gran escala de bosques, biodiversidad, ecosistemas, comunidades, la salud humana y de animales, como consecuencia de la insostenible producción ganadera industrial y de alimento para consumo del ganado en todos los países del Mercosur, así como en otras naciones vecinas de Sudamérica.

Como ya han revelado varias investigaciones a través de estudios de caso e informes de campo, esta práctica acarrea innumerables impactos negativos, directos e indirectos, incluyendo la deforestación masiva para abrir paso a la cría de ganado y a monocultivos de soya, el desplazamiento extendido y la desposesión de tierras de comunidades, pueblos dependientes de los bosques e indígenas, así como impactos a la salud humana y al bienestar animal. [2] Por ejemplo, el Informe sobre el estado de los bosques del mundo de 2016 destaca un análisis realizado en siete países sudamericanos en el cual se determinó que el 71% de la deforestación realizada entre 1990 y 2005 fue causada por el aumento de la demanda de tierra, mientras que en Brasil la cifra fue aún mayor, llegando al 80%.

Dentro de la Unión Europea, los ganaderos irlandeses y franceses han estado advirtiendo sobre los impactos que tendrían las crecientes importaciones de carne del Mercosur para los pequeños productores de esos países. Por ejemplo, en 2017, el presidente de la Asociación de Productores de Ganado Bovino y Ovino (ICSA, por sus siglas en inglés) sentenció que “la ICSA está extremadamente preocupada por esto. Si se coloca sobre la mesa esa oferta [85.000 toneladas de carne del Mercosur a la Unión Europea], tendrá un impacto muy severo en los mercados de carne europeos y afectará a las exportaciones de carne irlandesa de manera particularmente fuerte”. [3] El 21 de febrero de 2018, productores franceses protestaron en tractores para exponer preocupaciones similares al presidente Emmanuel Macron. [4]

Además, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es extremadamente desigual. Parece ceder gran parte de la soberanía del Mercosur —a través de los derechos de propiedad intelectual, servicios, adquisiciones gubernamentales y más— a cambio de la venta una mayor cantidad de carne de primera calidad.

Es hora de escuchar las voces ensordecedoras de los pueblos que se oponen a este acuerdos. Deben tomarse acciones para presionar a aquellos que tienen incidencia en la toma de decisiones, así como a los gobiernos, e impedir la firma de este desastroso acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

Breve guía de las negociaciones del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur

¿Por qué un acuerdo que se ha negociado de manera intermitente desde 1999, con la entrada en vigor del Acuerdo Marco de Cooperación, repentinamente da un giro frenético para que se logre en 2018? Y, más importante, ¿Qué es lo que ambas partes buscan obtener de este acuerdo?

El Mercosur es un bloque comercial suramericano establecido con el Tratado de Asunción en 1991 y el Protocolo de Ouro Preto en 1994. Los países que tienen membresía plena son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Venezuela también es miembro pleno, pero ha sido suspendido desde el 1 de diciembre de 2016. Los países asociados son Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.

Las negociaciones actuales son entre la Unión Europea, bloque conformado por 28 naciones, y los miembros fundadores del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Las negociaciones iniciales realmente no llegaron a una base común para los dos bloques. La Unión Europea consideró que Mercosur estaba demasiado desarrollado, de manera que no calificó para que se le otorgara el Tratamiento Especial y Diferenciado que reciben los países en desarrollo o menos desarrollados en las negociaciones comerciales. Las cuotas de la Unión Europea que restringen las importaciones de agricultura fueron un punto de contención para el Mercosur y, del otro lado, el bloque europeo no estaba satisfecho con las ofertas de Mercosur para el sector automovilístico. Este punto muerto duro desde 2004 hasta 2010, cuando las negociaciones fueron retomadas brevemente, pero en 2012 se pararon de nuevo para ser reanudadas en 2016.

El Mercosur es uno de los principales exportadores de carne bovina del mundo. Las exportaciones mundiales del bloque sudamericano han venido incrementando desde 2004. En 2017, colocaron 2 millones de toneladas de carne fresca en el mercado internacional, lo que representó aproximadamente 9 mil millones de dólares a un precio promedio de US$4,538/t. Los principales mercados de la carne bovina del Mercosur son China y Rusia, entre otros países. Pero la Unión Europea es de interés particular porque es un buen destino para la carne de primera calidad.

 

[1] https://www.politico.eu/article/mercosur-eu-deal-faces-race-against-the-clock/

[2] Los estudios de caso de Brasil, Bolivia, India, Paraguay y Rusia pueden constatarse en nuestro informe “El verdadero costo de la carne” disponible en el siguiente enlace https://globalforestcoalition.org/whats-steak-real-cost-meat/

[3] http://en.mercopress.com/2017/09/19/irish-and-french-farmers-warn-about-mercosur-eu-beef-negotiations

[4] https://af.reuters.com/article/africaTech/idAFL8N1QB4P6


Equipo Editorial: Ashlesha Khadse, Mary Louise Malig, Ronnie Hall y Simone Lovera
Editores: Isis Alvarez y Ronnie Hall

Traductor: Megan Morrissey

Diseño gráfico: Oliver Munnion

 

Ha sido posible llevar a cabo este número de Cobertura Forestal gracias al apoyo de diversos grupos miembros de GFC y contribuyentes, incluido Misereor, y la Iniciativa Internacional del Clima (IKI) del Ministerio Federal Alemán de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza, y Seguridad Nuclear (BMU).

Las opiniones expresadas en esta publicación no son necesariamente las opiniones de nuestros contribuyentes.